Los errores de la Oposición y la conducta cuestionable de otros factores del Sistema, como la Industria de Medios, propiciaron que esa victoria fuera aplastante.

Es compleja la decisión individual de votar. Mucho más lo es el resultado de la suma de esos actos. Una causa, por ejemplo el acierto de un Partido Político, puede ser preponderante. Pero no alcanza para explicar el sentido de un resultado electoral. Si los ganadores de la contienda consideran esa multiplicidad de razones pueden instrumentar un gobierno equilibrado y tener mejores oportunidades para ganar de nuevo.

Por el contrario, una lectura equivocada propicia errores trascendentes. En la Elección Presidencial 2012, México votó por la pacificación del país. Ganó el partido que la población identificaba como sinónimo de estabilidad, el PRI. Pero éste interpretó el resultado como una apuesta ciudadana por el retorno de su cultura política íntegra, incluidos aspectos históricamente cuestionados, como la corrupción. Ese malentendido llevó al PRI a perder la siguiente elección.

En 2024, los méritos de Morena podrían haberle producido, en la Elección Presidencial, un triunfo contundente. Los errores de la Oposición y la conducta cuestionable de otros factores del Sistema, como la Industria de Medios, propiciaron que esa victoria fuera aplastante. Aquí se enuncian sólo diez razones del resultado de esos Comicios.

  1. El pago de la deuda social. El Régimen 4T había instrumentado desde 2018 medidas inmediatas para compensar la pérdida de derechos sociales ocurrida en las décadas anteriores. Una de esas medidas, la pensión universal, se orientó a revertir la precarización del sistema de retiro.
  2. La estabilidad económica y el equilibrio de las finanzas públicas. Aunadas a  una postura pública de austeridad, generaron autoridad moral para la 4T.
  3. La estrategia de polarización. Permitió al Régimen inducir una Elección con solo dos alternativas básica, sin matices: continuidad del cambio (Morena) o retorno (Oposición).
  4. La candidatura acertada. Morena postuló a una Candidata Presidencial sin vulnerabilidades significativas, con trayectoria profesional reconocida, así como  experiencia en campaña electoral y en el desempeño de altos cargos de gobierno. 
  5. La corroboración del descrédito. PAN y PRI se esforzaron por parecerse al retrato que el entonces Presidente AMLO (Morena) había elaborado de ellos al asegurar que constituían un mismo proyecto y que se subordinaban al Poder Económico. Y así lo hicieron, puntualmente: PAN y PRI, junto con PRD, impulsaron una única Candidatura Presidencial, articulándose bajo el liderazgo de un miembro del Alto Empresariado, Claudio X. González.
  6. La inmovilidad. Fuerza y Corazón por México (PAN-PRI-PRD) omitió reconocer errores del pasado. Además no planteó una nueva oferta política. A la fecha, PAN y PRI continúan sin ofrecer una propuesta alternativa.
  7. La Candidatura errónea. Fuerza y Corazón por México (PAN-PRI-PRD) presentó a una Candidata a la Presidencia de la República con un perfil no competitivo.
  8. La ilegitimidad. El arreglo entre cúpulas para acordar la selección de la Candidata  Presidencial de PAN-PRI-PRD durante el Proceso Interno previo a la Campaña generó una percepción de ilegitimidad.
  9. El caos. En la coalición Fuerza y Corazón por México, PAN, PRI y PRD buscaron objetivos pragmáticos individuales. Además, el PRI era desdeñado públicamente por el empresario convocante de la alianza. La neutralidad ideológica que requirió la coalición propició un vacío. Este limbo de convicciones abrió la oportunidad para que emergieran outsiders. Sus expresiones resultaron insólitas, contrarias al interés nacional y a la identidad histórica del país. Ahí siguen.
  10. La inutilización. Una parte importante de la industria de medios minó su credibilidad al apostar por uno de los lados de la Elección. Resultó parcialmente desplazada de su función por las redes sociales.

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