A 16 meses de que los neoleoneses definan quién gobernará su estado, los números que circulan en las encuestas deberían ser una llamada de atención para todos los actores políticos, incluido el propio Movimiento Ciudadano. Según Reforma, Mariana Rodríguez y Luis Donaldo Colosio, ambos de MC, arrancan como favoritos para la gubernatura de Nuevo León, superando a los aspirantes de la Coalición PRI-PAN y de Morena, un dato que debería poner a pensar más a la ciudadanía que a los propios políticos.
Pero antes de aplaudir estos resultados, conviene atender lo que otras mediciones más recientes y diversas están mostrando: lejos de existir una tendencia sólida y homogénea, las encuestas están marcando una volatilidad preocupante y un escenario extremadamente fragmentado. Dependiendo de la casa encuestadora y del momento en que se levantó el sondeo, Morena aparece en empate técnico o incluso por encima de MC, y los perfiles internos de los partidos ni siquiera consolidan a candidatos claros.
Esto plantea un punto crítico: ¿qué reflejan realmente estas encuestas? Más allá de capturar preferencias ciudadanas, parecen estar señalando una polarización artificial y una desconexión entre las figuras públicas y los problemas reales de la gente. El entusiasmo por rostros mediáticos —como Mariana Rodríguez, conocida más por su presencia en redes y su rol como esposa del gobernador que por una construcción política independiente y consistente— dice menos de un apoyo informado y más de la influencia de la imagen sobre la sustancia.
Por su parte, la presunta ventaja de Colosio no deja de plantear interrogantes: ¿responde a su trabajo legislativo y propuestas concretas, o más bien al peso simbólico de un apellido familiar en la política mexicana? Aquí no basta con ser “favorito” según porcentajes fluctuantes, sino con demostrar capacidad para articular soluciones a problemas estructurales de Nuevo León, como seguridad, agua, desigualdad y empleo.
Y hablando de soluciones: si Morena aparece en algunas encuestas en un empate técnico con MC, o incluso con mejor posicionamiento por partido que MC en otras mediciones, ¿qué dice eso de su estrategia y de la fuerza de la cuarta transformación en un estado con fuerte identidad local?
Finalmente, el PRI y el PAN, lejos de ser protagonistas, parecen relegados a la periferia de la contienda —una dinámica que no solo muestra la fragmentación actual, sino también el desgaste de la oposición tradicional. La carrera por la gubernatura no está siendo definida por debates de propuestas, ni por un análisis serio de políticas públicas, sino por montajes mediáticos y encuestas con márgenes de error que varían según el origen del sondeo.
Nuevo León merece más que una elección basada en modas políticas y porcentajes cambiantes. Merece una deliberación seria sobre quién puede, de verdad, gobernar con claridad, ética y resultados. Priorizar figuras por su popularidad en redes o por herencia política es, sencillamente, subestimar la inteligencia ciudadana y complicar la gobernabilidad futura del estado.
Según la encuesta de Reforma, Mariana Rodríguez y Luis Donaldo Colosio de MC arrancan como favoritos para la gubernatura de Nuevo León a 16 meses de la elección. Ambos aventajan a los candidatos de la Coalición PRI-PAN y de Morena. Vía

