“La indignación moral es la estrategia adecuada para revestir de dignidad al idiota” Tom Wolfe
Este es el título que seleccioné para escribir mi artículo de crítica y comentarios sobre el libro en el cual Jorge Fernández Menéndez le hace una entrevista a Julio Scherer Ibarra para publicar el libro Ni venganza ni perdón. Y llama la atención como en el prólogo de Jorge inicia hablando de las mayores tragedias de México es la polarización y en el libro poco entrevista sobre el tema.
Es una muestra de que este libro está hecho a la medida, es un traje a la medida, para alabar a López Obrador, para adular y exculpar a Julio y un poquito de porras para Claudia. En verdad al ir leyendo el libro se va revolviendo el estómago, no es posible tanta adoración, no es posible tanto agache ante un personaje siniestro y malo como López Obrador. Me llamó la atención como le hacía preguntas que tenía respuestas incompletas, como no profundizaba más en los temas álgidos como la ineptitud, la incapacidad, la corrupción. Era importante saber más pero lo que vemos es una entrevista de ataques a los que le caían mal y alabanzas a sus cuates.
Estoy seguro de que miles de personas compramos el libro para enterarnos a ciencia cierta de mucho de lo negro en las entrañas del gobierno de López, o bien confirmar de primera mano lo que se sabía, pero no fue así, a lo mejor el morbo, nos salió mal. No hay mayores novedades y sí hay mucha vergüenza de ver como se miente y como se adula a un mentiroso corrupto. El gran Tlatoani era inflexible, aunque en alguna parte del libro Julio se contradice cuando dice que sí era flexible al escuchar, antes había dicho que era inflexible y así lo demuestra en cada una de sus acciones.
Viendo entre líneas nos damos cuenta como López Obrador hizo toda clase de maromas para sostener sus ideologías y engañar a costa de lo que fuera, nos narra cómo no le importó dañar las finanza públicas con tal de regalar dinero y tener adeptos. Nos muestra como López gobernaba con el hígado, desde la venganza, el resentimiento y su visión personal de la política. Él no quería gobernar, él seguía en campaña imponiendo su visión del México que tenía en sus delirios de calenturas ególatras. Como se menciona varias veces, no daba cargos, daba encargos, todo era sí señor. El servilismo era lo que él buscaba. Más “honestidad” y lealtad que capacidad se traduce en corrupción.
De lo poco de las anomalías que menciona, nos muestra como al Presidente no le importaba si fallaban sus “subalternos” y como niño chiquito el castigo era la ley del hielo. Textual del libro: “Andrés Manuel era incapaz de correr a las personas……cuando el presidente te dejaba de tomar en cuenta, era como si se te hubiera acabado el mundo. Y el mundo del gobierno en los pasados seis años se llamó Andrés Manuel López Obrador. Él gobernaba, él decidía, él actuaba, él estaba en todo” Por lo tanto si robabas o fallabas él lo sabía y lo aceptaba el castigo era la ley de hielo o el cambio de puesto como en SEGALMEX.
¿Por qué con funcionarios malos que ocasionaban desastres no los corría? Ejemplo María Elena Álvarez-Buylla del Conacyt o López Gatell. Es un asco leer cuando dice López a Rocía Nahle que debería ser secretaria de refinería, nos costó millones de pesos su salario y prestaciones para nada y le perdona el quebranto de la refinería que le tapa Colmenares por casi 400 millones de pesos que salen en una auditoría y para colmo nos la manda a Veracruz de gobernadora y Olga Sánchez solo Ayotzinapa le decían el florero y ésta nos costó más su salario, prestaciones y la jugosa pensión de la SCJN como ex Ministra.
Y ¿Cómo debemos entender o leer la parte donde se pregunta y no hay respuesta clara en relación a la campaña Amarres con todo tipo de personajes para ganar la elección? Debemos entender que ¿También con el narco? O cómo iba ofreciendo cargos en su gobierno durante la campaña a sus paleros como Arturo Zaldívar al cual le prometió ser Ministro Presidente de la SCJN, cuando éste le besó la mano y se arrodilló ante él. Empezaba el asalto a la Corte y el fin de la separación de Poderes. Por cierto Zaldívar tiene hueso con Claudia y sigue cobrando su jugosa pensión como ex Ministro.
Buscó siempre no juzgar a los ex presidentes de México y darles una especie de fuero para protegerse él, no para aplicar la ley, sino para estar protegido, bueno para eso también dejó a Claudia. En este libro vemos claramente cómo se cumple el viejo adagio de «A los amigos, justicia y gracia; a los enemigos, la ley a secas.» Atacó, persiguió, desbarató lo que quiso por corruptelas de gobiernos anteriores, pero de sus actos corruptos nada.
Daños al erario público muchos, pondré uno que marca Julio como el caso de Chicoasén por culpa de Bartlett costó más de 300 millones de dólares. La cancelación del aeropuerto, no fue consulta popular, era una decisión tomada desde antes. Los fideicomisos que desapareció.
Caí en la trampa, espera más de este libro. Un poco a su favor es que puedo interpretar lo que sabemos todos que el gobierno de AMLO se hizo con el hígado, se hizo en base a la mentira, se hizo por el populismo, se hizo con miras dictatoriales, se fincó en la corrupción permitiendo a sus hijos e incondicionales robar a gusto, si no creen vean a Adán Augusto. Esperaba más carnita y tener lo que no se sabía, que Jorge fuera más incisivo en su entrevista. Es un libro digno para alimentar el ego de López y para que Julio salga como santo y salvador de muchas acciones para México.
