Uno de los fenómenos sociales más relevantes del siglo XX, fue la lucha en favor de los derechos de las mujeres

Ocho de marzo, día internacional de la mujer

Uno de los fenómenos sociales más relevantes del siglo XX, fue la lucha en favor de los derechos de las mujeres. Más que nada, fue un despertar del mundo “civilizado” en aprender, saber cuál es el papel de la mujer en el mundo, en los mundos particulares, en la familia, en la economía y en la política.

No es un asunto sencillo, pues la cultura judeo-cristiana-occidental primero, y las culturas orientales después, se plantearon a nivel planetario, cuestiones que anteriormente parecían indiscutibles, ya vistas y recluidas en los recintos religiosos y filosóficos, y sometidas a criterios cerrados, muchas veces machistas o de subestimación del ser femenino (“las mujeres a la cocina”). Las mismas religiones han tenido que revisar sus propias posiciones sobre la mujer y reivindicarla.

No podemos decir que la cuestión del rol de la mujer en la vida se haya resuelto en el pasado siglo XX, sino que el mundo hizo un gran avance en esa dirección. Aunque ya a finales del siglo XIX, había en los países “más avanzados” movimientos de mujeres, normalmente educadas y de buen nivel económico, es en la centuria siguiente cuando la humanidad, no solamente los varones sino también las propias mujeres, reconocen a ellas capacidades y derechos para participar en las decisiones que las afectan. Simultáneamente, las oportunidades de desarrollo personal, en educación, arte, ciencia y gobierno, y en ocupación profesional en general, se van haciendo reconocibles y reales.

DERECHOS ADQUIRIDOS POR LA MUJER
El nuevo mundo occidental reconoce a las mujeres muchos derechos antes reservados a los hombres, tanto en la vida social, como en la económica, académica y política y hasta militar. Votar ha sido un derecho adquirido por las mujeres del mundo. Ya no es extraño ver una mujer ejecutiva, catedrática o gobernante. En el mundo de la medicina, desapareció la sorpresa de ver que la mujer, además de enfermera, es también médica cirujana.

RETO DEL SIGLO XXI: TERMINAR LA TAREA
El mundo debe mantener viva la llama de la oportunidad vital de la mujer, en el más amplio de los sentidos, para bien de la humanidad misma. Pero debe tener mucho cuidado de las posiciones no digamos extremas, sino distorsionadas por un radicalismo llevado fuera de proporción. Hablamos de las corrientes feministas que, al buscar la llamada liberación femenina, llevaron a las mujeres a la pérdida de su misma feminidad, a luchar contra los varones en vez de competir en buena lid con ellos, a confundir sus derechos con aberraciones morales como el supuesto derecho al aborto, es decir al asesinato de sus hijos nonatos.

El proceso de dar a las mujeres las oportunidades que se merecen, debe seguir adelante en este nuevo cuarto de siglo, para que, en los próximos decenios, una joven vea con la misma naturalidad de la votante de hoy, su realización personal como mujer, esposa, madre y profesional. No sea la mujer igual que el hombre, que sean cada quien lo que natural y divinamente es, pero tenga como algo normal el reconocimiento y el ejercicio de su derecho a realizarse como persona, en cuerpo y alma.

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