Con la muerte del gran filósofo Jürgen Habermas, la civilización occidental pierde a un guía en un mundo convulso. Su obra marcó a generaciones.

Con la muerte del gran filósofo Jürgen Habermas, la civilización occidental pierde a un guía en un mundo convulso. Su obra marcó a generaciones. Sus libros Teoría de la Acción Comunicativa, Facticidad y Validez, La lógica de las Ciencias Sociales, Una Nueva Transformación Estructural de la Esfera Pública, Una Historia de la Filosofía son fundamentales en los debates filosóficos contemporáneos.

Destaco tres áreas de debate en las que Habermas fue central: la primera es el diálogo entre hermeneútica y teoría crítica, entre Gadamer y Habermas. Giró en torno a la universalidad de la hermenéutica y la relación entre tradición y modernidad. En el debate intervino el filósofo francés Paul Ricoeur quien, en un rol de mediador, propuso que la teoría crítica debería tener en cuenta la tradición, en tanto que la hermenéutica debería considerar la necesaria crítica de las ideologías.

Una segunda área es el debate en torno al liberalismo entre el filósofo estadounidense John Rawls y Habermas y sus obras Teoría de la Justicia y Liberalismo Político, por un lado, y Facticidad y Validez, por otro. Es un debate en torno a la prevalencia de la justicia como equidad que se alcanza a través de la acción individual o la legitimidad de una democracia que se construye a través del consenso. Sus planteamientos podrían extenderse al orden global siguiendo las últimas publicaciones de los dos filósofos: El derecho de gentes (Rawls) y La constelación postnacional (Habermas).

La tercera es el diálogo entre la fe y la razón y el papel de la religión en la esfera pública, concepto clave en Habermas, en el que también intervinieron Ricoeur y el filósofo canadiense Charles Taylor -ambos creyentes y practicantes-. El diálogo inició con el encuentro en 2004 entre Habermas y el entonces cardenal Joseph Ratzinger, después Papa Benedicto XVI. Destacó entonces la aceptación de Habermas a la apertura de la modernidad a lo sagrado y del cardenal Ratzinger a que la tradición teológica se abriera a la modernidad.

En una de sus últimas obras, Una historia de la filosofía, Habermas retoma el tema al hacer una genealogía del pensamiento postmetafísico. En la introducción a esa magna obra señala:

“A mi me mueve la pregunta de qué quedaría de la filosofía si no siguiera como antes tratando de contribuir a la clarificación racional de nuestra comprensión de nosotros mismos y del mundo, donde … se corre el peligro de desaparecer en el progreso de la especialización.”

Casi al final de su vida afirmó que la comunicación digital ha fragmentado el discurso público en compartimentos de “eco” y mina el espacio de comunicación que requiere la democracia.

En noviembre de 2025 dio una conferencia y planteó: ¿Puede la Unión Europea escapar de la atracción autoritaria de los EU? Creía que en EU se está desmantelando el orden liberal y la democracia occidental para favorecer una “rápida construcción y expansión de una forma de gobierno administrada tecnocráticamente por libertarios capitalistas”.

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