los científicos por las patentes de sus inventos, las frases que los describen y hasta se fusilan sus investigaciones

En estos inusuales tiempos es común ver en nuestro país a: ministras de la Suprema Corte de Justicia de la Nación protagonizando deplorables pleitos de vecindad, ásperos debates entre el gobierno y el dueño de una de las grandes televisoras nacionales, un forcejeo callejero de la Presidenta de la República con un tipo que quería manosearla, recurrentes escenas de un senador camorrero echando bravatas a colegas senadoras, alcaldesas viudas, jóvenes estudiantes y a viajeros que se encuentra en el extranjero.
Sin embargo, el perfil de los científicos limita nuestra imaginación, pues siempre los vemos equipados con su bata blanca y sus manos ocupadas con instrumentos de laboratorio.
Cuando escuchamos la frase “Si he visto más lejos, ha sido porque me he apoyado en espaldas de gigantes” pensamos en el científico e investigador Isaac Newton, a quien se considera un arquetipo de la humildad entre los hombres grandes. Pero Newton peleaba seguido con sus homólogos, como con Robert Hooke, otro gran científico de la época, quien competía con Newton en popularidad entre la comunidad científica pues su ley de Hook, relativa a la elasticidad de la materia cuando se calienta, asombra hasta ahora mismo a cualquier persona.
Y además Hooke añadía entre sus logros el telescopio reflector, pero resulta que Newton ya lo había dado a conocer como invento suyo, así que lo estaban litigando ante las autoridades judiciales. Hasta ahora esos telescopios se les conoce como “newtonianos”. Y resulta que, en una carta, Newton escribió esa famosa frase a sabiendas que no era de él, sino que la tomó de La Anatomía de la Melancolía, de Robert Burton que decía: ‘Los pigmeos colocados sobre hombros de gigantes ven más lejos que los gigantes mismos’. Además, como Hooke era de baja estatura, la intención de Newton no era adjudicarse la frase, sino insultar a su adversario. Por otra parte, esa famosa frase no era siquiera de Burton, pues desde el siglo XII el filósofo Bernard de Cartres la usaba en sus textos.
Si los políticos pelean por sus intereses, y los científicos por las patentes de sus inventos, las frases que los describen y hasta se fusilan sus investigaciones, nosotros los mexicanos comunes ¿tendremos derecho a reñir con quienes difiramos en criterios, en equipo de fútbol, o en partido político?

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