Una amiga del Mencho divulgo donde estaba escondido

Leí que una amiga del capo Nemesio Oseguera ‘El Mencho’ fue clave para su ubicación exacta pues hizo comentarios a la ligera que trascendieron y ahora el cártel que comandaba ya compró esa versión con todo el peligro que para ella significa.

Sea o no verdadero ese dato, cuando suceden eventos dramáticos derivados de pequeñas indiscreciones, nos debe quedar claro que no existen los comentarios pequeños y que la discreción es una virtud de grandes proporciones.

Porque siempre se ha dicho que somos dueños de lo que callamos y esclavos de lo que decimos. Soy un convencido de que esta es una gran verdad, así que aprecio la discreción como una de las mayores dignidades. Cuando encontremos a una persona discreta debemos hacer lo necesario para conservar su amistad.

Todos hemos vivido ocasionalmente ciertos momentos de silencio, porque no hay tema para conversar y ciertas personas, para iniciar una plática de interés revelan -sin necesidad- algunos secretos o comentan indiscreciones de algún amigo suyo o nuestro. Y es común que esa persona que confesó algún pecado importante de su amigo, al término de la conversación que inició olvida que dijo lo que dijo, pero a los oyentes nunca se les olvidará lo revelado.

Debemos ser leales a nuestras amistades especialmente si no están presentes. Y la discreción es una gran muestra de lealtad, así que un buen premio que debemos darnos a nosotros mismos es procurar a las personas que lo sean, pues los otros, aquellos que sueltan informaciones privadas propias o de terceros que ni siquiera se les ha solicitado, son seres peligrosos que no deberían andar por la vida sin bozal.

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