En los últimos años, México se ha llenado de epítetos, calificativos, elogios y eurekas a favor de los más pobres, particularmente, a aquellos que han sido víctimas del “neoliberalismo” mediante las garras de Felipe Calderón.
En ese tinglado se encuentran los pobres, con el significado adquirido que les otorga la 4T y el resto del oficialismo; y en ello encuentran soporte y justificación los carritos de hot dogs convertidos en dispensarios médicos y el regalo generoso de miles de millones de gasolinas al régimen dictatorial de Cuba. Todo, con el pretexto de enviar “ayuda humanitaria”
La argumentación oficialista apunta hacia un concepto de aparente solidaridad con el dictador Diaz Canel o con Nicolás Maduro. Por ello conviene redescubrir el verdadero sentido de la Solidaridad, como virtud del político sensible y de ágil decisión a favor de los más vulnerables. No como posicionamiento de marca en el oficialismo, sino como una virtud esencial para el líder político humanista.
La argumentación oficialista apunta hacia un concepto de aparente solidaridad con el dictador Diaz Canel o con Nicolás Maduro Como virtud política, la solidaridad se abre al aprendizaje y participación de ser corresponsables de los resultados cuando se trata de construir el bien común como bien de todos, por supuesto.
En el plano democrático, la Solidaridad abarca también la convivencia y el diálogo, como esencia misma del respeto a la dignidad humana. Por eso también, comprende el amor a Dios, a la Patria, a los semejantes y a la naturaleza, lográndolo desde la virtud personal y llevándola al plano social.
INTERACCIÓN COMUNITARIA
En principio, la Solidaridad es una virtud que impulsa la inter-dependencia entre los miembros de una población determinada, porque impacta, obviamente, el bien de todos, en particular de aquellos ciudadanos que viven alguna condición vulnerable, al incorporar a la virtud, condiciones de justicia y respeto a la dignidad humana, con la amplia participación de los valores superiores.
Cierto. El líder político humanista y sensible, se ayuda mediante el desarrollo de un consistente nivel de empatía, pero a la vez, es capaz de potenciar los resultados de la misma, al emprender acciones de gobierno y políticas públicas específicas que vienen a transformar para bien, una serie de estructuras injustas que impiden y una amplia aplicación de la justicia social. Desde este enfoque, la Solidaridad, para que ea tal, impulsa y promueve la responsabilidad en la unidad, toda vez que las consecuencias tienen un efecto multiplicador en la vida comunitaria.
Por ello se insiste en la afirmación de que, cundo la solidaridad -con minúscula- viene envuelta en celofán, con grandes escenografías, luces, guiones y efectos especiales, no es solidaridad, no es compasión, no es ni siquiera lástima por los desposeídos… Es simplemente, una propuesta de marketing que despide un intenso tufo a estrategia electorera. Los ejemplos sobran…para nuestra mala fortuna.

