urge un intento serio de que los principales actores de la política, la economía y la sociedad busquen puntos de conciliación y entendimiento

Ante la realidad de un presente tan escabroso como el que está sufriendo México,
urge un intento serio de que los principales actores de la política, la economía y la
sociedad busquen puntos de conciliación y entendimiento, no sólo sobre cómo
sortear con el mínimo costo las dificultades, sino también de cómo aprovechar las
oportunidades que están ahí, pero que no se alcanzan a evaluar con claridad, por
la tolvanera que todos los días se levanta con cada acto negativo o adverso, que
aumentan la brecha entre los mencionados actores, quienes debieran tener la vista
puesta en el futuro de México.
El primer acto debería ser ponerse de acuerdo en lo que habría que hacer de
inmediato, dejando de lado las diferencias ideológicas y beneficios o costos políticos
del gobierno, de los partidos y de las exigencias empresariales en sus utilidades,
sean personales u organizacionales. Vendría después el ponerse de acuerdo en
cómo enfrentar y atenuar las debilidades económicas del país, las exigencias
externas que está imponiendo Estados Unidos y los requerimientos internacionales,
ante un mundo occidental que pareciera estarse dividiendo política y
económicamente.
Entre las debilidades que nos están afectando y que obstruccionan la búsqueda
clara de soluciones están:
El Tratado Comercial que entra en proceso de revisión, al que el Presidente Trump
insiste que “tal vez lo dejemos expirar en su vencimiento”, ignorando el hecho de
que el tratado tiene vencimiento hasta 2036 y que únicamente se daría por
terminado anticipadamente bajo ciertas condiciones y requisitos que el propio
Tratado prevé; sin embargo, lo que sí es evidente es que tendrá muchos cambios,
tantos como las partes acuerden, razón por lo cual, un acercamiento entre Canadá
y México es urgente y necesario.
Enrique Quintana en su columna en El Financiero del 12 de febrero, expone que “la
economía de México depende en más de un 80% de sus exportaciones a EU, por
lo que lo primero que debiera hacer México es fortalecer su mercado interno,
segundo, diversificar sus exportaciones, (como lo están haciendo varios países de
América del Sur con tratados con la Unión Europea y China) y tercero, elevar su
productividad”, que tiene ya varios años estancada. Según el Comité de Finanzas
del Senado este tratado de América del Norte “sostiene 13 millones de empleos en
EU, y, según carta firmada por 500 organizaciones empresariales, el comercio
regional se acerca a los dos billones de dólares y sostiene cadenas de valor en
áreas automotrices, aeroespaciales y agrícolas”. Así pues, no la tiene fácil Trump,
que además está padeciendo un debilitamiento de su moneda, ya que China, que
era su principal tenedor de Bonos del Tesoro de EU los está vendiendo, al grado de
que si en 2013 tenía 1.3 billones de dls, en 2025 sólo tiene 683 mil millones de dls,
apenas la mitad, según el mismo Enrique Quintana en su columna del 10 de febrero
en El Financiero; si a esto se le agrega el malestar que está ocasionando con sus
aranceles, sus intenciones de anexarse Groenlandia y sus amenazas bélicas, su
moneda está perdiendo valor de mercado que según el mismo Enrique Quintana
“se acrecienta ante la enorme deuda externa de su país que ya es de más de 38
billones de dólares, que crece 6 mil millones diarios y el pago de intereses supera
el de Defensa Nacional, algo sin precedentes”. Tal vez los excesos de Trump sean
una pantalla para ocultar las debilidades de su país, de lo cual pudieran aprovechar
Canadá y México, cuyos productos han sustituido las importaciones chinas, país
con el que EU tiene un mayúsculo déficit comercial.
México tendría que atender las desventajas de tener un super peso, cuyo valor
aumenta por la devaluación del dólar, y los inversionistas extranjeros se
aprovechan, para ganar por las altas tasas de interés que paga México, muy por
encima de lo que pagan los países desarrollados, con el agravante de que las
exportaciones mexicanas al convertirse en pesos ocasionan pérdidas cambiarias a
las empresas mexicanas y al gobierno que pierde impuestos.
Hoy, cuando México requiere recuperar capitales, causa extrañeza el aumento
desde un 8% anterior a un 15% este año, para la repatriación de capitales, además
de la pretensión de gravar las herencias, que estaban exentas, así como los
aumentos de impuestos a distintos productos nacionales, lo que desanima a los
empresarios nacionales.
Se requiere un verdadero estudio y consenso que equilibre las necesidades
actuales y el futuro del país.

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