Nuevo León, que perdió el 1.07 por ciento de patrones en 2025 pasando de 78 mil 032 a 77 mil 202, muestran señales de implosión silenciosa

Vivimos en un mundo que se vuelve más caótico por minuto, con una Casa Blanca que cambia las reglas mientras la inteligencia artificial amenaza con reescribirlo todo. Aranceles, inflación y regulaciones impredecibles golpean una economía frágil. La geopolítica arde, la desinformación se multiplica y la sociedad se fractura, mientras actores políticos actúan con un egoísmo que agrava cada crisis.

Ese es hoy el contexto en el que las empresas toman decisiones. Y es también el telón de fondo que ayuda a entender la historia reciente de los patrones afiliados al IMSS en México y en Nuevo León.

La evolución de la afiliación patronal entre 2007 y 2025 es, en realidad, un relato económico y político. En los años previos a la crisis financiera global, 2007 y 2008, el crecimiento era positivo, aunque moderado. La ruptura llegó en 2009, con una caída de 6 mil 852 patrones, reflejo directo de la recesión internacional. Cuando el crédito se secó y la demanda cayó, miles de negocios, especialmente pequeños, desaparecieron o se replegaron a la informalidad.

A partir de 2010 comenzó una recuperación gradual. Con altibajos, la afiliación volvió a crecer y se consolidó entre 2014 y 2018, el periodo más dinámico del registro patronal. Los aumentos de más de 30 mil patrones en 2015, 2016 y 2017 hablan de un entorno donde, con todos sus problemas, existía cierta certidumbre macroeconómica, expectativas de crecimiento y un marco institucional que, al menos, no castigaba la formalidad. Fue una etapa en la que exportaciones, manufactura y servicios empujaron la creación de empresas formales.

Sin embargo, desde 2019 el impulso empezó a perder fuerza. La desaceleración económica, la caída de la inversión y un ambiente de mayor incertidumbre regulatoria comenzaron a reflejarse en menores registros. La pandemia de 2020 profundizó el golpe: aunque la caída fue relativamente acotada en el número agregado, el impacto fue devastador para miles de empresas.

El rebote de 2021, con un aumento excepcional de 53,256 patrones, fue engañoso. No respondió a un auge empresarial, sino a un ajuste forzado por la reforma de subcontratación, que obligó a muchas empresas a registrarse ante el IMSS para regularizar a su personal. Fue un efecto estadístico, no estructural.

Después de ese ajuste, la tendencia volvió a deteriorarse. En 2022 y 2023 el crecimiento se desaceleró, y en 2024 y 2025 se observan caídas profundas: 17 mil 911 y 25 mil 667 patrones menos, respectivamente. Esto es: perdimos 43 mil 578 patrones en tan solo 24 meses. Aquí ya no se trata de un choque externo puntual, sino de un desgaste acumulado. Costos laborales más altos, regulaciones complejas y corruptas, fiscalización punitiva y una percepción de que el Gobierno ve al empresario más como sospechoso que como aliado, están empujando a muchos a no crecer, a fragmentarse o simplemente a salir de la formalidad.

El problema de fondo es institucional. La justicia laboral, el IMSS, el Infonavit y las autoridades fiscales deberían ser plataformas que faciliten la formalidad, la contratación y el crecimiento. En la práctica, para muchos empresarios se han convertido en policías administrativos y hasta extorsionadores. El resultado es paradójico y peligroso: menos empresas formales significan menos recaudación, menos seguridad social y menos capacidad del Estado para enfrentar los enormes retos sociales del País.

México y particularmente Estados como Nuevo León, que perdió el 1.07 por ciento de patrones en 2025 pasando de 78 mil 032 a 77 mil 202, muestran señales de implosión silenciosa: dinamismo productivo conviviendo con un entorno institucional y de gobierno que desincentiva la formalidad.

El aprendizaje es claro. Sin instituciones sólidas, modernas y orientadas a facilitar, no a castigar, la formalidad seguirá retrocediendo. Y ese retroceso es, en última instancia, un tiro en el pie para el propio Gobierno y una barrera adicional para el desarrollo social y económico del País y de Nuevo León.

vidalgarza@yahoo.com

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