Hay más de 4.600 supervivientes en todo el mundo –mujeres, hombres y niños– que han sufrido violencia sexual con fines bélicos en 2024. Un aumento del 25% respecto al año anterior, según un informe de la ONU que por primera vez cita a Hamás entre los autores de estos crímenes.
Violencia Brutal
Arma de guerra, instrumento de tortura, herramienta de represión política o de dominación territorial, las agresiones sexuales descritas en el informe suelen ir acompañadas de graves violencias físicas, que llegan hasta la ejecución sumaria tras la violación.
En muchos casos, los niños nacidos de estos delitos viven con sus madres en condiciones de estigma y exclusión social. Una tendencia llamativa señalada en el informe se refiere a la violencia sexual cometida en centros de detención, tanto oficiales como clandestinos. Utilizada para humillar o extorsionar, esta violencia está en aumento y se dirige principalmente a hombres y niños.
La proliferación de armas pequeñas, los desplazamientos masivos y la inseguridad alimentaria aumentan los riesgos. Los grupos armados recurren a la violación para consolidar su control territorial, explotar recursos o imponer una ideología. La trata de personas con fines de esclavitud sexual, incluso por parte de grupos terroristas sancionados por la ONU, también es una realidad
Los obstáculos para sobrevivir al conflicto
A pesar de la creciente necesidad, el acceso a la ayuda sigue siendo limitado o incluso bloqueado. «La magnitud sin precedentes de la destrucción de centros de salud, así como los ataques, el acoso y las amenazas contra los profesionales sanitarios sobre el terreno, han obstaculizado gravemente el acceso a la asistencia vital para las supervivientes en zonas de conflicto», declaró Pramila Patten, Representante Especial sobre la Violencia Sexual en Conflictos, en un comunicado de prensa que acompaña al informe. «Los servicios son menos disponibles precisamente cuando las supervivientes más los necesitan».
Tras una violación, las sobrevivientes deben recibir atención médica en un plazo de 72 horas para prevenir ciertas infecciones, tratar lesiones o prevenir la transmisión del VIH. Lamentablemente, la mayoría de las sobrevivientes no tienen acceso a estas intervenciones, que se encuentran entre las menos financiadas en los planes de respuesta humanitaria.
El documento pide fortalecer el Fondo Conjunto Multisocio de las Naciones Unidas y desplegar más asesores de protección de las mujeres.
Castigo a los responsables
Este decimosexto informe anual presenta una lista de 63 actores estatales y no estatales sospechosos de violencia sexual en conflictos que figuran en la agenda del Consejo de Seguridad. La ONU recomienda que el Consejo incremente el uso de sanciones selectivas contra los autores reincidentes.
Esto ya ocurre con ciertos grupos terroristas, en particular Daesh y Al Qaeda, que pueden ser objeto de sanciones específicas por violencia sexual y de género.
Hamás pone a Israel y Rusia en la cuerda floja
A la lista se suman nuevos actores: el grupo RED-Tabara, una facción armada burundesa activa en el este de la República Democrática del Congo e implicada en una violación masiva en 2024; la Agencia de Disuasión para la Lucha contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (DACOT) y el Departamento de Lucha contra la Migración Ilegal (DCIM), dos entidades del gobierno libio acusadas de violencia sexual durante la detención; y, en particular, Hamás, por actos ocurridos en Israel durante el ataque del 7 de octubre de 2023 y contra los rehenes retenidos por el grupo en Gaza desde entonces.
«Existen motivos razonables para creer que algunos rehenes llevados a Gaza fueron sometidos a diversas formas de violencia sexual durante su cautiverio, así como pruebas claras y convincentes de que dicha violencia también tuvo lugar durante los ataques del 7 de octubre de 2023, en al menos seis lugares», señala el comunicado de prensa.
Un anexo preliminar advierte también a ciertas fuerzas armadas –israelíes y rusas– de una posible inclusión en el próximo informe, debido a sospechas de violencia sexual cometida bajo detención.
Deber hacia los sobrevivientes
El Secretario General de las Naciones Unidas, que encarga el informe cada año, insta a todas las partes a implementar medidas específicas: órdenes formales que prohíban los crímenes sexuales en tiempos de guerra, procesamientos y acceso sin trabas para los equipos de las Naciones Unidas.
Pramila Patten añadió: «Les debemos a los sobrevivientes más que solo solidaridad. Les debemos una vida digna y una acción eficaz y decisiva para prevenir y erradicar estos crímenes».