la estrategia de “máxima presión”. El gobierno mexicano debe entenderla a cabalidad y no autoengañarse ni mentir.

El gobierno de Trump 2.0 resucita la estrategia de “máxima presión”. El gobierno mexicano debe entenderla a cabalidad y no autoengañarse ni mentir.

La estrategia de “máxima presión” se ha aplicado a varios países. En el caso de Irán se instrumentó desde mayo de 2018 hasta enero de 2021. Su objetivo, no alcanzado, fue lograr un acuerdo para desmantelar el programa nuclear iraní, así como otras 12 metas en materia de política exterior y de seguridad del régimen, como limitar su acción en el Medio Oriente a través de movimientos afines como Hamas y Hezbollah.

Buscó combatir las “actividades malignas” del régimen iraní. No explicitó si buscaba un “cambio de régimen”. La estrategia imponía sanciones financieras, el retiro del acuerdo sobre el programa de enriquecimiento de uranio y el combate frontal a la Guardia Revolucionaria iraní declarándola terrorista, así como la estrangulación económica mediante el embargo al petróleo iraní. Tuvo resultados controvertidos y fue parcialmente abandonada durante el periodo del presidente Biden.  

En febrero de 2025, Trump firmó el Memorándum presidencial de Seguridad Nacional (NSPM2) reinstalando la estrategia de “máxima presión” contra el régimen iraní. Instruyó a las dependencias estadounidenses incrementar las sanciones a Irán, investigar las redes financieras “terroristas”, lograr que Irán no pueda exportar más petróleo y acabar con los vínculos iraníes y sus aliados. Su objetivo explícito es lograr que Irán no cuente con un arma nuclear, ni con el desarrollo de misiles de lanzamiento.

La masacre del régimen iraní contra sus propios ciudadanos hace factible que se transite de la “máxima presión” al uso de la fuerza para un cambio de régimen.

Una estrategia de “máxima presión” se instrumentó en contra de Venezuela en el gobierno de Trump1.0. Ahora se actualizó enmarcándola en el combate al tráfico de drogas y a los cárteles considerados organizaciones terroristas. La “extracción” de Maduro de Venezuela fue una primera etapa. No hubo un “cambio de régimen” ni transición democrática,  pero sí la continuidad de la estrategia para lograr una “total cooperación” del régimen encabezado por Delcy Rodríguez, en materia de manejo de la política energética y activos venezolanos, venta de petróleo, la liberación de presos políticos. Implica en la práctica un “protectorado” estadounidense en Venezuela.

El 29 de enero, Trump emitió una orden ejecutiva en la que declaró una “emergencia nacional” respecto a Cuba, anunciando la imposición de aranceles a los países que proporcionen directa o indirectamente petróleo a Cuba. La orden señala que “las políticas, práctica y acciones del gobierno de Cuba están diseñadas para perjudicar a EU y apoyar a países hostiles, grupos terroristas transnacionales y agentes malignos que buscan destruir a EU”. Un lenguaje similar al utilizado en el caso de Irán.

La orden impacta la venta o donación de petróleo mexicano a Cuba que, según Trump, el gobierno de Sheinbaum ya suspendió en tanto que la presidenta Sheinbaum declara lo contrario.

POR MARTHA BÁRCENA
@MARTHA_BARCENA
EMBAJADORA EMINENTE

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