enero 2, 2026
Aunque su obra pertenece a otra época, Amado Nervo conecta con lectores actuales por su lenguaje claro, su profundidad emocional y su invitación a mirar hacia adentro.

En tiempos de cierre de ciclo, reflexión y esperanza, la poesía encuentra un espacio natural para acompañar a los lectores. Entre las voces más significativas de la literatura mexicana, el nombre de Amado Nervo resuena con una fuerza especial por su mensaje de fe interior, serenidad y amor por la vida.

Nacido en Tepic, Nayarit, en 1870, Amado Nervo es una de las figuras centrales del modernismo hispanoamericano. Fue poeta, narrador, diplomático y periodista. Su obra viaja entre la espiritualidad, la introspección, la melancolía y una profunda búsqueda de significado. En vida alcanzó gran reconocimiento en América Latina y Europa. Murió en 1919 en Montevideo, Uruguay, pero su legado permanece vigente: su poesía sigue acompañando a generaciones que encuentran consuelo, belleza y reflexión en sus versos.

En diciembre, leerlo significa detenerse, respirar y comprender que el tiempo es aprendizaje, gratitud y destino.


Poema 1 — En Paz

Muy cerca de mi ocaso yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

…Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;

y en cambio tuve otras santamente serenas…
¡Amé, fui amado, el sol acarició mi faz!

¡Vida, nada me debes!
¡Vida, estamos en paz!


Poema 2 — Nochebuena

Esta poesía, es una descripción que recuerda el momento del nacimiento del niño Jesús, un momento feliz y que reunió en adoración a pastores, ángeles y reyes sabios que llegaron de oriente.

Pastores y pastoras,
abierto está el edén.
¿No oís voces sonoras?
Jesús nació en Belén.

La luz del cielo baja, 5
el Cristo nació ya,
y en un nido de paja
cual pajarillo está.

El niño está friolento.
¡Oh noble buey, 10
arropa con tu aliento
al Niño Rey!

Los cantos y los vuelos
invaden la extensión,
y están de fiesta cielos 15
y tierra… y corazón.

Resuenan voces puras
que cantan en tropel:
¡Hosanna en las alturas
al Justo de Israel! 20

¡Pastores, en bandada
venid, venid,
a ver la anunciada
Flor de David!…

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