En tiempos de cierre de ciclo, reflexión y esperanza, la poesía encuentra un espacio natural para acompañar a los lectores. Entre las voces más significativas de la literatura mexicana, el nombre de Amado Nervo resuena con una fuerza especial por su mensaje de fe interior, serenidad y amor por la vida.
Nacido en Tepic, Nayarit, en 1870, Amado Nervo es una de las figuras centrales del modernismo hispanoamericano. Fue poeta, narrador, diplomático y periodista. Su obra viaja entre la espiritualidad, la introspección, la melancolía y una profunda búsqueda de significado. En vida alcanzó gran reconocimiento en América Latina y Europa. Murió en 1919 en Montevideo, Uruguay, pero su legado permanece vigente: su poesía sigue acompañando a generaciones que encuentran consuelo, belleza y reflexión en sus versos.
En diciembre, leerlo significa detenerse, respirar y comprender que el tiempo es aprendizaje, gratitud y destino.
Poema 1 — En Paz
Muy cerca de mi ocaso yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.
…Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve otras santamente serenas…
¡Amé, fui amado, el sol acarició mi faz!
¡Vida, nada me debes!
¡Vida, estamos en paz!
Poema 2 — Nochebuena
Esta poesía, es una descripción que recuerda el momento del nacimiento del niño Jesús, un momento feliz y que reunió en adoración a pastores, ángeles y reyes sabios que llegaron de oriente.
Pastores y pastoras,
abierto está el edén.
¿No oís voces sonoras?
Jesús nació en Belén.
La luz del cielo baja, 5
el Cristo nació ya,
y en un nido de paja
cual pajarillo está.
El niño está friolento.
¡Oh noble buey, 10
arropa con tu aliento
al Niño Rey!
Los cantos y los vuelos
invaden la extensión,
y están de fiesta cielos 15
y tierra… y corazón.
Resuenan voces puras
que cantan en tropel:
¡Hosanna en las alturas
al Justo de Israel! 20
¡Pastores, en bandada
venid, venid,
a ver la anunciada
Flor de David!…

