enero 9, 2026
Birmex ya fracasó en la compra consolidada de medicamentos de 2025-2026, generando sobreprecios y corrupción por 15 mil millones de pesos

Birmex ya fracasó en la compra consolidada de medicamentos de 2025-2026, generando sobreprecios y corrupción por 15 mil millones de pesos y un sufrimiento incalculable para los pacientes que se quedaron sin medicamentos.

El gobierno de la presidenta Sheinbaum repetirá los mismos errores que llevaron a cancelaciones de licitaciones, contratos cancelados y errores en la logística de distribución de medicamentos.

En su Programa Institucional 2025–2030, publicado el pasado 6 de enero, Birmex admite la existencia de fallas en la cadena de abasto de medicamentos. Reconocimiento que estas deficiencias vulneran directamente la capacidad del Estado para garantizar la continuidad y calidad de la atención médica. Mientras la presidenta presume en sus conferencias matutinas niveles de abasto superiores al 90% —y en ocasiones cercanos al 100%—, la realidad la contradice, evidenciando la crisis que se vive en las unidades del IMSS-Bienestar.

Birmex admite la existencia de deficiencias operativas y logísticas, así como limitaciones estructurales en su capacidad de producción, adquisición, almacenamiento y distribución de insumos estratégicos. Lo que ha propiciado ineficiencias en los procesos de compra y distribución, impactando negativamente la disponibilidad oportuna de medicamentos en las instituciones públicas de salud.

En este escenario, y tras años de intentos fallidos, Birmex sostiene que finalmente logrará un abasto de medicamentos del 100% para el año 2029. La institución proyecta metas intermedias de cumplimiento, comprometiendo un nivel de surtimiento del 92% en 2026 y del 95% en 2027. Sin embargo, este calendario de promesas se presenta frente a un historial de fracasos que pone en duda la viabilidad técnica de alcanzar la cobertura prometida.

La permanencia de Birmex como eje central de las compras consolidadas y la distribución del sector salud es un tema de preocupación.

Durante el ciclo de compra 2025–2026, la gestión de sus funcionarios generó sobreprecios por 15 mil millones de pesos, irregularidades que la propia Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno se vio obligada a reconocer ante los escándalos documentados. La evidencia señala una operación viciada por estudios de mercado mal elaborados para seleccionar proveedores, la contratación de empresas fantasma y la adquisición de medicamentos sin registro sanitario. Asimismo, se optó por proveedores en lugares como la India que carecían de capacidad de abastecimiento, en un esquema diseñado para favorecer a sus contratistas favoritos y manipular los precios para ampliar los márgenes de corrupción.

Al final, el resultado fue la cancelación de dicha licitación consolidada, lo que provocó un retraso de meses en la entrega de medicamentos y un costo terrible para los mexicanos. Esta parálisis obligó a los pacientes a cubrir con gasto de bolsillo el costo de sus medicamentos o, en los escenarios más críticos, derivó en la pérdida de la continuidad de sus tratamientos.

Estas irregularidades derivaron en la destitución del entonces director de Birmex Iván de Jesús Olmos y otros miembros de su equipo, señalados por su complicidad con empresas privadas en estos actos de corrupción.

Actualmente, la titularidad de Birmex recae en Carlos Alberto Ulloa Pérez, funcionario del círculo cercano a la presidenta Claudia Sheinbaum y colaborador de su gestión en la Ciudad de México. Sin embargo, carece del perfil técnico, la experiencia operativa y los resultados necesarios en el sector salud.

Además, resulta preocupante que el Gobierno Federal pretenda, por pura idelogía, delegar en Birmex la modernización de las plantas de producción de vacunas y medicamentos esenciales sin una dirección clara y sin la infraestructura necesaria. La incapacidad de producción de este gobierno quedó evidenciada con el fracaso de la vacuna ‘Patria’ contra el COVID-19, un proyecto que nunca se materializó pero que implicó el desembolso de 500 millones de pesos.

Es preocupante que no exista un cambio de dirección en Birmex, que seguirá impulsando estrategias como las denominadas ‘Rutas de la Salud’ —o ‘camionetitas’, según la presidenta Sheinbaum— para la distribución de fármacos como si fueran “papitas”. Estos esquemas carecen de los controles técnicos de almacenamiento, red de frío, gestión de caducidades y protocolos de seguridad indispensables.

Asimismo, Birmex coordina la implementación de las ‘Farmacias del Bienestar’, las cuales simplemente son puestos ambulantes que simulan la entrega de medicamentos, pero omiten los requisitos sanitarios básicos para garantizar la conservación y el suministro adecuado de los insumos, comprometiendo la integridad de los tratamientos.

Los propios indicadores oficiales del Programa Institucional 2025–2030 de Birmex delatan lo mal que está la estrategia de compras y distribución de medicamentos:

  • Solo 86% de las piezas que se requieren en las instituciones de salud se adjudican, el restante no se está comprando.
  • Solo 85% de las solicitudes se verifican conforme al Compendio Nacional. Es decir, solo en ese porcentaje se verifica que los medicamentos tienen las mejores condiciones disponibles en cuanto a calidad, seguridad o precio.

Centralizar compras de medicamentos en BIRMEX no ha garantizado el abasto de medicamentos y no ha generado ahorros. En cambio, solamente ha producido corrupción y sufrimiento para los pacientes que ven interrumpidos sus tratamientos.

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