noviembre 30, 2025
Para Morena, y para el gobernador Bedolla, cuyos vínculos con el crimen organizado son familiares, la propuesta de Manzo era simplemente imposible de aceptar

La marcha era totalmente pacífica. No existía indicio alguno de tentaciones violentas. El brote de violencia hizo pensar en el 2 de octubre en Tlatelolco. Los ciudadanos protestaban pacíficamente mientras el gobierno tramaba y organizaba la represión. ¿Habrán pensado los estrategas oficialistas en combinar el 2 de octubre con el Halconazo? Así parece.

Qué mejor estrategia que crear caos, violencia, confusión. La intención es desmoralizar al movimiento. Es cortar el proceso antes de que crezca más para que no se transforme en un movimiento peligroso para el poder establecido. El objetivo es frenar al pueblo que levanta la voz para que huya, se calle y se esconda en su vida cotidiana.

La estrategia es cortar por lo sano. Evitar que el espíritu de cambio crezca y florezca al margen del gobierno centralista que pretende controlarlo todo: el poder político absolutista.

Los ejemplos se multiplican. Después de tanto vituperio expresado por la Presidenta Claudia Sheinbaum durante una semana entera de mañaneras histéricas contra la convocatoria a la marcha de la Generación Z, ese desenlace era inevitable. El gobierno envió al “Bloque Negro” para reventar la concentración. Era la última carta de un gobierno arrinconado y supurando miedo ante una ola creciente de descontento social en todos los ámbitos de la sociedad. Jugó la carta del Halconazo, como lo hizo el gobierno en 1971.

Es la carta de todo gobierno conspirativo. Organiza, financia y opera incidentes de violencia para desacreditar y reprimir a un movimiento de protesta. En realidad, en esto no hay nada nuevo. Por eso era previsible. Lo que es verdaderamente increíble es que provenga de una presidenta cuyo arribo a su cargo actual vino desde la misma protesta social. Este evento es el desmentido categórico del carácter progresista del gobierno de López Obrador y de Sheinbaum.

Pero la marcha de ayer no es el último ejemplo donde el poder político trata de imponerse ante posibles conatos de resistencia social que podrían destronar a Morena del poder. La muerte de Carlos Manzo viene en el momento en que su prestigio en Michoacán crecía aceleradamente y habían brotado grupos de apoyo a su candidatura como gobernador del Estado. Era evidente que tenía una popularidad extendida en todo el territorio de Michoacán.

El gobierno federal, a través de Jesús Ramírez, el operador de los bots oficialistas, quiso mostrar a Manzo como el “Bukele mexicano” por su determinación de enfrentar al crimen organizado. Ese intento llamó la atención. Era una declaración de guerra contra una figura que pretendía, entre otras cosas, romper los vínculos entre el poder político y el crimen organizado. La propuesta de Manzo esencialmente significaba la posibilidad de traer ante la justicia a figuras prominentes de Morena por sus evidentes vínculos con el narcotráfico y crimen organizado, en general.

Para Morena, y para el gobernador Bedolla, cuyos vínculos con el crimen organizado son familiares, la propuesta de Manzo era simplemente imposible de aceptar. Implicaba enjuiciar a todos los funcionarios de su gobierno por sus vínculos criminales. Era mejor Manzo muerto que Manzo gobernador.

Y el CJNG está de acuerdo con Morena. Era la coincidencia de intereses entre mafias: la mafia del poder y la mafia del narcotráfico. No es la primera vez en la historia de la humanidad que las mafias se ponen de acuerdo, ni será la última vez. Pero esa alianza entre mafias ha tenido un desenlace fatal en el caso de Uruapan, Michoacán.

Otro caso, distinto pero con su propia especificidad, es el de Ricardo Salinas Pliego. Por iniciativa propia, se ha convertido en una actor político polémico y relevante. A diferencia de otros empresarios, Salinas ha creado un movimiento de seguidores muy diversos, socialmente hablando, lo cual lo convierte automáticamente en un peligro para el régimen.

Encuestas, como de la empresa México Elige, lo coloca en una posición fuerte para competir por la presidencia en 2030. Él mismo ha abierto la posibilidad de competir. En una encuesta posterior, resulta que sería el candidato preferido por una mayoría de panistas. Desde ese momento, el gobierno de Sheinbaum ha emprendido una campaña política en su contra. Utiliza el tema del pago de impuestos como ariete, pero la intención subyacente es eliminarlo de cualquier posibilidad de competir por la presidencia.

La Presidenta Sheinbaum ha insinuado que busca arrebatarle sus empresas para debilitarlo ante el espectro de una competencia contra Morena en el 2030. De hecho, la cobertura de la movilización del sábado de la Generación Z, incluyendo el operativo “Bloque Negro”, inspirado en el Halconazo de 1971, fue trasmitido en vivo a través de las imágenes de ADN 40, perteneciente al Grupo Salinas.

Atacar al Grupo Salinas para eliminar a su dueño como posible competidor contra Morena en el 2030, como lo pretenden los radicales de Morena y Sheinbaum, pondrá sin duda otro obstáculo importante en el camino de la renegociación del T-MEC. Acciones como las que pretende Sheinbaum contra ese grupo empresarial chocará frontalmente con los negociadores de Estados Unidos y Canadá. Ellos han recibido presiones de sus sectores privados más importantes, quejándose de la deriva autoritaria y acciones contra el Estado de derecho del gobierno de México. La reforma judicial y el debilitamiento del amparo, además de las barreras no-arancelarias impuestas por la 4T al comercio con sus “socios”, se suman a las posibles acciones vistas como punitivas contra uno de los empresarios más importantes del país.

Cosa de recordar que, incluso, la presidenta acusó al Grupo Salinas de ser uno de los promotores de la movilización de la Generación Z. Pero la presidenta también acusó a una conspiración internacional detrás del movimiento, al mismo tiempo que su gobierno tramaba un “halconazo” contra la marcha para desprestigiarla.

Estos tres casos: la provocación deliberada contra la marcha de la Generación Z, el asesinato de Carlos Manzo y el ataque contra Ricardo Salinas establecen un rasero de cómo entender la conducta del gobierno de la 4T.

Busca un reforma electoral para impedir cualquier asomo de alternancia, promueve la revocación de mandato para conseguir más votos para Morena en 2027 y ya logró el cerrojo final: una Suprema Corte de Justicia de la Nación y un Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación totalmente subordinados a los dictados de Palacio Nacional.

Tardó apenas un año en la presidencia para ver caer al piso su credibilidad como gobernante eficaz y representante de todos los mexicanos. En Palacio obviamente no creen en las encuestas cómodas. Lo que permea en Palacio es la sensación de paranoia y acoso. Por eso han puesto el cerrojo a la democracia mexicana. Democracia implica alternancia en el poder. Porque un gobierno aliado con el crimen organizado no puede ni siquiera contemplar la alternancia.

Lo que descubrió la Generación Z es que vive en un país donde la represión es obra de un gobierno que se dice de izquierda, aunque también descubrio que existe una ciudadanía dispuesta a enfrentar e terrorismo de Estado, para cambiar el rumbo de la nación y volver a la senda de la democracia.

ricardopascoe@hotmail.com

@rpascoep

About The Author