El gobernador de Nuevo León, Samuel García Sepúlveda, volvió a colocarse en el centro de la polémica tras afirmar públicamente que “todos los negocios le están saliendo” y mostrar en redes sociales guantes y corbatas de lujo con un valor que, de acuerdo con versiones difundidas, alcanza hasta los 20 mil pesos..

Monterrey, NL.— El gobernador de Nuevo León, Samuel García Sepúlveda, volvió a colocarse en el centro de la polémica tras revivirse un video en donde afirmaa públicamente que “todos los negocios le están saliendo” y mostrar en redes sociales guantes y corbatas de lujo con un valor que, de acuerdo con versiones difundidas, alcanza hasta los 20 mil pesos.

La exhibición de accesorios de alta gama fue interpretada por amplios sectores de la opinión pública como un nuevo episodio de egolatría y narcisismo, rasgos que críticos del mandatario consideran recurrentes en su comunicación política, particularmente en redes sociales, donde suele mezclar mensajes institucionales con la ostentación de su estilo de vida, donde recientemente mostró una encuesta, que afirma lo posiciona con miras a «lo que viene», en alusión evidente a su idea de buscar la presidencia de México.

Organizaciones civiles, analistas y usuarios en plataformas digitales cuestionaron no solo la insensibilidad política de presumir artículos de lujo en un contexto de inseguridad, presión económica y rezagos sociales, sino también el mensaje ético que envía un gobernador que ha prometido un cambio en las formas de ejercer el poder.

Además, la polémica reavivó señalamientos previos sobre posibles conflictos de interés, triangulación de recursos y enriquecimiento, temas que han sido objeto de debate público y de investigaciones periodísticas en distintos momentos de su administración. Aunque el gobernador ha sostenido que su patrimonio proviene de actividades privadas previas a su cargo, críticos insisten en que la falta de claridad y la constante exhibición de riqueza alimentan la percepción de opacidad y uso del poder para beneficio personal.

Desde la oposición se advirtió que este tipo de conductas refuerzan una narrativa de desconexión con la realidad social, al tiempo que exigieron mayor transparencia patrimonial y explicaciones claras sobre los vínculos entre el ejercicio del poder público y los intereses privados del mandatario y su círculo cercano.

El caso también reabrió el debate sobre la personalización del poder en Nuevo León, donde el protagonismo del gobernador en redes sociales ha sido señalado como una estrategia de construcción de imagen basada en el éxito personal, más que en resultados verificables de gobierno.

Hasta el momento, Samuel García no ha respondido directamente a las críticas surgidas por la difusión de estos contenidos. Sin embargo, el episodio volvió a evidenciar la tensión entre su estilo mediático y las crecientes exigencias ciudadanas de austeridad, rendición de cuentas y ética pública en el ejercicio del poder.

Samuel García cuando empezaba su carrera política.

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