Hermila Galindo Acosta, pionera del feminismo en México, impulsó el sufragio femenino, la igualdad jurídica y la participación política de las mujeres durante la Revolución Mexicana.

Hermila Galindo Acosta es una de las figuras más relevantes en la historia política y social de México, reconocida por su incansable lucha a favor de los derechos de las mujeres, la democracia y la construcción de un Estado moderno e igualitario.

Nacida en 1886, Hermila Galindo fue una adelantada a su tiempo. Durante el periodo revolucionario se convirtió en una firme defensora del pensamiento liberal y del proyecto constitucionalista encabezado por Venustiano Carranza, con quien colaboró de manera directa como secretaria y portavoz ideológica, rompiendo estereotipos en una época en la que la participación política femenina era prácticamente inexistente.

Uno de sus mayores aportes a la patria fue la defensa del sufragio femenino y la igualdad jurídica entre hombres y mujeres. Desde la tribuna pública y la escritura, Galindo impulsó una visión progresista que cuestionaba el orden patriarcal, la subordinación femenina y la exclusión de las mujeres de la vida política. En 1915 fundó la revista La Mujer Moderna, desde donde promovió la educación laica, la libertad de pensamiento, los derechos civiles y la participación activa de las mujeres en los asuntos públicos.

Hermila Galindo también hizo historia al convertirse, en 1918, en la primera mujer candidata a un cargo de elección popular en México, al postularse como diputada federal. Aunque su triunfo no fue reconocido legalmente, su candidatura sentó un precedente fundamental para la ampliación de los derechos políticos de las mujeres.

En el ámbito constitucional, fue una de las voces que impulsó la inclusión de principios de igualdad y laicidad en la Constitución de 1917, defendiendo la separación entre Iglesia y Estado y el derecho de las mujeres a decidir sobre su vida y su cuerpo, ideas profundamente revolucionarias para su tiempo.

El legado de Hermila Galindo Acosta trasciende generaciones. Su pensamiento y su lucha abrieron el camino para el reconocimiento pleno de los derechos políticos de las mujeres, alcanzado décadas después, y consolidaron las bases de una ciudadanía más justa e incluyente. Hoy es recordada como una patriota visionaria, cuya voz contribuyó de manera decisiva a la transformación democrática y social de México.

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