Schuman Nació en Luxemburgo, de padre francés y de madre luxemburguesa

Para enfrentar el individualismo materialista hay que formar al pueblo, pues de otra manera queda indefenso frente al egoísmo brutal y descarnado del capitalismo.”

Robert Schuman (1886-1963)

Nació en Luxemburgo, de padre francés y de madre luxemburguesa. Se formó en el humanismo cristiano en el Ateneo de Luxemburgo. Estudió derecho en Münich y Berlín e hizo su doctorado en Estrasburgo (Francia). Hablaba el alemán y el francés.

El obispo de Metz (Lorraine), descubrió su talento de líder, y lo introdujo en la filosofía aristotélico-tomista y en los autores humanistas de Alemania y Francia. En 1919, Sus amigos lo impulsaron a entrar en la política, para colaborar en el recién formado Partido Unión Popular. En un principio se negó a participar, pero ante los ruegos y la incansable insistencia de sus amigos, finalmente cedió y ganó por primera vez una diputación. Terminada su gestión, lo invitan, por su ya reconocido talento, a inscribirse en un partido de inspiración cristiana, y es electo varias veces más hasta 1940.

Iniciada la Segunda Guerra Mundial, se negó a cooperar con los nazis y fue detenido por la Gestapo. En 1942 se escapó, y los alemanes pusieron precio a su cabeza. Vivió oculto en Francia, a salto de mata, hasta la terminación de la guerra. Esa experiencia, en lugar de producir en Robert Schuman el rencor hacia los alemanes, lo persuadió de que deberían unirse al final de la guerra, convencido como estaba de que Alemania sería derrotada.

En 1945 fue rehabilitado políticamente. Le invade nuevamente la duda respecto de la pertinencia de continuar su carrera política. Tenía ya más de sesenta años de edad. En este caso, no son los amigos sino su propia conciencia la que le dicta: “La vida sin responsabilidad política es ciertamente más fácil, sobre todo en el desconcierto actual, pero nadie tiene ahora el derecho a sustraerse a ella.” Compite una vez más, ygana un escaño en el Parlamento francés. Siendo diputado, es nombrado por Charles de Gaulle (presidente de Francia) Ministro de Finanzas. En 1949 es nombrado presidente del Consejo de Ministros.

Se encuentra con una Francia dividida y desorientada; las diferencias entre los partidos hacen imposible los acuerdos necesarios para gobernar. Francia se encuentra a la deriva. Dimite, pero inmediatamente es nombrado por De Gaulle Ministro de Asuntos Extranjeros.

Desde esa posición, vuelve a plantearse el problema de la unificación europea. “Un objetivo lo obsesiona: una Europa en paz y unida, no sería posible sino con la reconciliación entre Francia y Alemania”. Este era un sueño largamente acariciado. Su convicción cristiana le decía que, solamente a través del mutuo perdón y la consecuente reconciliación, se podía garantizar la paz europea y mundial. Esto lo llevó a insistir ante los demás líderes europeos de la necesidad de unirse a pesar de las terribles heridas, aún abiertas, de la Segunda Guerra mundial. En eso estaba, cuando conoció, por su posición en Francia, al Canciller (presidente) de Alemania: Konrad Adenauer. Se produjo entre ambos, casi inmediatamente, una fuerte amistad. Le comentó entonces a Konrad Adenauer lo siguiente: “el día en el que se reconcilien Francia y Alemania será el más feliz de mi vida”.

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