Norris usó su fama para defender la vida de las personas nonatas en contra del crimen del aborto.

Un joven en servicio militar activo en Corea descubrió lo que sería su vocación: las artes marciales, de las que se convirtió en campeón mundial famoso, lo que lo llevó a ser exitoso actor de cine y televisión. Eso, quien conozca su nombre, Chuck Norris, lo sabe. Pero lo más importante es su papel como devoto cristiano y defensor de la vida desde la concepción. Un hombre que usó su fama para defender la vida de las personas nonatas en contra del crimen del aborto.

Carlos Ray Norris nació el 10 de marzo de 1940, en Ryan, Oklahoma. Más conocido por su apodo: Chuck, y falleció a los 86 años el 19 de marzo de 2026. Ese día alguien escribió: “Hoy Chuck Norris venció a la muerte y marchó al cielo”, pensando en sus innumerables defensas de la fe cristiana y de la vida del nonato. Sus familiares publicaron un comunicado tras su fallecimiento inesperado: “Para el mundo, fue un artista marcial, un actor y un símbolo de fuerza. Para nosotros, fue un esposo devoto, un padre y abuelo cariñoso, un hermano increíble y el corazón de nuestra familia”.

Era miembro de la Iglesia Bautista Prestonwood, perteneciente a la Convención Bautista del Sur, en Dallas. En su segundo matrimonio, con Gena, quien leía la biblia, Chuck se interesó en esas lecturas, que él mismo continuó. Tras un cierto alejamiento de la fe, esas lecturas le convirtieron en un devoto cristiano, y de allí en un activo difusor de la palabra de Dios. Escribió varios libros y textos sobre temas cristianos. A lo largo de su vida, Norris se alejó de Dios en varias ocasiones, pero, escribió: “el Señor nunca se alejó de mí, se quedó conmigo todo el tiempo. Amén por eso, sí. Y simplemente alabo a Dios por ello”. Tras redescubrir su cristianismo por la Biblia, casado con Gena escribió: “Es como si el Espíritu Santo me pegara y dijera: ‘Chuck’, es hora de volver a casa”.

Las noticias de su inesperada muerte llevaron a muchos conocedores de su activismo cristiano a hablar sobre su militancia cristiana y sus incansables esfuerzos en defensa de los bebés nonatos en contra del aborto, señalando esta práctica como crimen inaceptable.

Respecto a su madre Wilma y su esposa escribió: “Mi madre ha sido un ejemplo de perseverancia y fe toda su vida”. “Tuve una madre quien me mantuvo muy cerca del Señor en mis años de juventud”. “Mi madre ha rezado por mí toda mi vida, en las buenas y en las malas”, añadió. “Cuando estuve a punto de perder mi alma en Hollywood hace unas décadas, ella estaba en casa rezando por mi éxito y mi salvación. Incluso rezó para que encontrara a una mujer que cambiara mi vida, y funcionó”.

Respecto a Gena: “me ayuda a dirigir todos mis negocios […] pero, sobre todo, es la madre de nuestros gemelos, el amor de mi vida y mi mejor amiga”, afirmó. “Estoy profundamente agradecido a Dios por la influencia de estas dos mujeres increíbles en mi vida”.

Bravo por ese gran campeón defensor de Cristo, y de la vida de las personas nonatas frente al aborto.

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