París, década de 1920. Europa intentaba recomponerse tras la devastación de la Primera Guerra Mundial y, en medio del desencanto, un joven poeta francés propuso una ruptura radical con la lógica y la razón tradicional. Ese hombre fue André Breton, considerado el fundador y principal teórico del surrealismo, movimiento que transformó para siempre la literatura y las artes visuales.
En 1924 publicó el Manifiesto del Surrealismo, texto que marcó el nacimiento oficial del movimiento. Influido por las teorías del psicoanálisis de Sigmund Freud, Breton defendió el “automatismo psíquico puro”: escribir y crear sin la censura de la razón, permitiendo que el inconsciente, los sueños y el deseo tomaran el control. Para él, el arte debía liberar al ser humano de las ataduras morales, sociales y racionales impuestas por la modernidad.
El surrealismo no se limitó a la literatura. Bajo la influencia de Breton, el movimiento se expandió hacia la pintura y el cine, sumando figuras como Salvador Dalí, René Magritte y Luis Buñuel. Sin embargo, Breton también fue una figura polémica: ejerció un liderazgo férreo y no dudó en expulsar a quienes consideraba desviados de la línea surrealista.
Entre sus obras más importantes se encuentra Nadja (1928), una novela híbrida que mezcla autobiografía, reflexión filosófica y ficción, explorando la locura y el amor como experiencias reveladoras. Más tarde, en El amor loco (1937), reafirmó su convicción de que el azar y la pasión eran fuerzas transformadoras capaces de subvertir la realidad.
Comprometido políticamente, Breton simpatizó con el comunismo y defendió la idea de que la revolución artística debía acompañar a la revolución social. Durante la Segunda Guerra Mundial se exilió en Estados Unidos, donde el surrealismo influyó en nuevas corrientes artísticas y consolidó su alcance internacional.
A más de medio siglo de su muerte en 1966, André Breton sigue siendo una figura clave del siglo XX. Su legado no solo vive en museos y libros, sino en cada intento creativo que desafía la lógica y se atreve a explorar los territorios del inconsciente.

