enero 2, 2026
Mientras el Ejecutivo concentra facultades y recursos, el contribuyente carece de una instancia local que lo defienda, lo asesore y lo represente frente a arbitrariedades.

…y una Procuraduría que lo defienda: los escándalos recientes lo confirman. En Nuevo León, el contribuyente ha dejado de ser un sujeto de derechos para convertirse en rehén de disputas políticas. Escándalos y disputas recientes entre actores políticos y las autoridades fiscales estatales no sólo exhiben irregularidades administrativas, sino también un patrón preocupante: el uso del aparato fiscal como instrumento de represalia.

Empresarios, legisladores y actores políticos que han cuestionado al Poder Ejecutivo Estatal han sido objeto de auditorías súbitas, bloqueos bancarios y presiones fiscales. No se trata de fiscalización legítima, sino de una estrategia de intimidación que vulnera el principio de legalidad y el derecho a la defensa.

En un Estado de Derecho, el poder fiscal debe estar sujeto a límites. La Constitución reconoce al contribuyente como sujeto de garantías, no como blanco de persecución. Sin embargo, en Nuevo León, la ausencia de una Ley Estatal de Derechos del Contribuyente y de una Procuraduría Estatal de la Defensa del Contribuyente ha dejado un vacío institucional que permite abusos.

Mientras el Ejecutivo concentra facultades y recursos, el contribuyente carece de una instancia local que lo defienda, lo asesore y lo represente frente a arbitrariedades.

La creación de una Ley Estatal de Derechos del Contribuyente debe incluir:

  • Principios de legalidad, proporcionalidad y no discriminación en la actuación fiscal.
  • Mecanismos de defensa preventiva y correctiva ante actos arbitrarios.
  • Obligaciones de transparencia para las autoridades fiscales estatales.
  • Sanciones por uso político del aparato fiscal.

Y la Procuraduría Estatal debe ser un órgano autónomo, con capacidad técnica y jurídica para representar al contribuyente ante la Secretaría de Finanzas y Tesorería General del Estado de Nuevo León, y cualquier instancia que pretenda ejercer presión indebida.

No es sólo técnica fiscal: es democracia. La defensa del contribuyente no es un tema contable y fiscal, es un tema de libertades. Cuando el poder fiscal se convierte en arma política, se erosiona la democracia. Cuando se castiga a quien disiente con auditorías y bloqueos, se vulnera el pluralismo. Cuando no hay defensa institucional, se instala el miedo.

Nuevo León necesita una reforma que devuelva al contribuyente su dignidad jurídica. Que lo proteja no sólo de errores administrativos, sino de venganzas disfrazadas de fiscalización. Que garantice que pagar impuestos no implique perder derechos. Recomendación musical: La ley se piensa en silencio, pero se siente mejor con música: One Year Later (MX) | Furia (Live). https://open.spotify.com/track/29lLngcqmRdr17jOCoBEaA?si=a-P6DQ3CTkirZvFC9c9ysQ

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