En Monterrey el sistema de transporte colectivo conocido como Metro, es a lo máximo que podemos anhelar

El caos vial es, además de un martirio para los automovilistas y pasajeros de transporte público -es decir para toda la población- carísimo, pues el tiempo de la ciudad es invaluable, y nos arrebató buena parte de nuestra cultura regiomontana que incluye una puntualidad cronométrica. Como no hay nuevas obras viales que aporten más y mejores vialidades, la única alternativa es mejorar el transporte público, nuestra onírica aspiración desde principios de los años ochenta del siglo pasado.

El sistema de transporte colectivo conocido como Metro, es a lo máximo que podemos anhelar y su construcción empezó en tiempos del gobernador Jorge Treviño (1985 – 1991) cambiando el paisaje urbano con un largo puente elevado de concreto soportado por grandes columnas y moles elevadas como estaciones de acceso y cambio de ruta, con el costo de la reducción en la visual, y en la superficie de rodamiento en las avenidas ‘afectadas’ por esa longa estructura.

La segunda línea del Metro -‘L2’- que comunica el mero centro de la ciudad con el norte de la misma, construida por el gobernador Sócrates Rizzo en forma subterránea, no modificó el paisaje urbano ni restó áreas viales a las transitadas avenidas, desde la Macroplaza conectando con la L1 y llegando hasta la estación Gral. Anaya.

En tiempos del gobernador González Parás se prolongó esta Línea -en forma elevada y estructura más esbelta- hasta la estación Sendero en el municipio de Escobedo, es decir, pasando por Ciudad Universitaria y el municipio de San Nicolás.

Luego en tiempos del gobernador Jaime Rodríguez vino la tercera línea -‘L3’- en forma elevada que comunica el Barrio Antiguo con el Hospital Metropolitano y la estación Nogalar, pasando por la avenida Félix U. Gómez

Ahora el gobernador Samuel García está construyendo las Líneas 4 y 6 en forma de monorrieles elevados, que comunicarán el centro de la ciudad con Santa Catarina, y con Apodaca, respectivamente, y la L6 llegará hasta el Aeropuerto.

Cuando se inauguren estas dos líneas del Metro podremos tener posibilidades de que el uso del automóvil disminuya, si el gobierno construye un plan de estacionamientos y bicicletas cercanos a las estaciones de este sistema de transporte colectivo. Esto es necesario porque, para llegar a la estación del Metro más cercana de la casa del usuario, se necesita en dónde dejar estacionado el automóvil o la bicicleta (modo de transporte que debiéramos impulsar) a costo realmente bajo, para usarlos de regreso, pues el servicio de autobuses -o camiones de pasajeros- y taxis, está colapsado.

La noticia de que las obras de El Metro no se terminarán antes del evento deportivo del próximo mes de junio cuando se jugarán algunos partidos internacionales de fútbol, es la nota de moda aunque entre los conocedores no fue novedad.

Porque a la obra civil le faltan tramos importantes, además de la obra electromecánica que desde luego aún no se inicia. Además falta el proceso de ajustes y pruebas de los equipos, mismos que deben estar listos para instalarse antes de lo mencionado.

A ojo de buen cubero, podríamos pronosticar que en el resto del año deben estar terminadas las etapas faltantes y en consecuencia, en el año 2027 podríamos tener -si todo sale bien- dos nuevas líneas del Metro.

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