En medio de la reconfiguración del orden global, México se ha convertido en un territorio estratégico por la abundancia de minerales críticos y recursos energéticos indispensables para la industria del siglo XXI. Litio, tierras raras, plata, gas shale, petróleo y hasta uranio colocan al país en el centro de una disputa silenciosa, donde convergen intereses económicos, seguridad nacional y geopolítica.
El escenario cobra especial relevancia ante el endurecimiento del discurso estadounidense y la posibilidad de que Donald Trump vuelva a influir en la política exterior y energética de Estados Unidos, con una visión orientada a asegurar recursos estratégicos dentro de su esfera de influencia.
Estar en la mesa, no en el menú
De acuerdo con un análisis reciente publicado por MSN, México ha comenzado a apostar por los minerales críticos como una estrategia de posicionamiento internacional, buscando integrarse a las cadenas de suministro de América del Norte sin repetir el papel histórico de proveedor subordinado de materias primas.
La frase es contundente: “estar en la mesa y no en el menú”. Esto implica no solo extraer minerales, sino agregar valor, desarrollar industria, tecnología y control estratégico, en un contexto donde Estados Unidos busca reducir su dependencia de China.
Seis recursos bajo presión estratégica
1️⃣ Uranio en Chiapas
El uranio es un recurso reservado al Estado mexicano por su carácter estratégico. Estudios del Servicio Geológico Mexicano han documentado presencia de yacimientos en Chiapas, un mineral clave para energía nuclear, aplicaciones médicas y defensa, lo que lo convierte en un tema altamente sensible en cualquier negociación internacional.
2️⃣ Plata: liderazgo mundial
México es el primer productor mundial de plata, metal indispensable para paneles solares, electrónica avanzada, industria médica y tecnología militar. Su relevancia va mucho más allá del valor comercial: es un insumo crítico para la transición energética global.
3️⃣ Gas shale en el norte del país
La Cuenca de Burgos, que abarca Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, concentra uno de los mayores potenciales de gas shale en América del Norte. Aunque su explotación ha sido limitada por factores ambientales y regulatorios, el gas natural es clave para la seguridad energética estadounidense y la industria regional.
4️⃣ Petróleo del Golfo
Trump ha llegado a referirse al Golfo de México como el “Golfo de Estados Unidos”, una declaración simbólica que refleja la importancia estratégica de la región. México mantiene reservas significativas frente a las costas de Tabasco, Campeche, Veracruz, Tamaulipas y Yucatán, fundamentales para el equilibrio energético regional.
5️⃣ Litio: el mineral del siglo XXI
El litio se ha convertido en el eje de la transición energética y la electromovilidad. México decidió nacionalizar este recurso, frenando proyectos privados como el de Albright Stonebridge, y colocándolo bajo control estatal. Su potencial conecta al país con el triángulo del litio sudamericano (Bolivia, Argentina y Chile), una de las zonas más codiciadas del planeta.
6️⃣ Tierras raras: el tesoro invisible
Las tierras raras son indispensables para semiconductores, radares, misiles, turbinas eólicas y vehículos eléctricos. Estudios de la UNAM y el Servicio Geológico Mexicano identifican presencia en 13 estados del país, entre ellos Oaxaca, Chiapas, Sonora, Coahuila, Tamaulipas, Chihuahua y Zacatecas, lo que representa más del 40% del territorio nacional.
Trump, Estados Unidos y la presión estratégica
Analistas coinciden en que la presión no necesariamente se dará mediante una explotación directa, sino a través de:
- Reglas comerciales más estrictas en el T-MEC
- Integración forzada de cadenas de suministro
- Presión diplomática y energética
- Condicionamientos tecnológicos e industriales
Estados Unidos busca asegurar minerales críticos cerca de su territorio, y México aparece como el socio inevitable… y vulnerable.
El dilema mexicano
El reto para México es claro: convertir su riqueza natural en una ventaja estratégica, sin caer en esquemas de dependencia. Apostar por minerales críticos implica decidir entre:
- Soberanía o subordinación
- Valor agregado o simple extracción
- Planeación de largo plazo o presión coyuntural
Como advierten especialistas, el riesgo es repetir la historia: exportar recursos baratos e importar tecnología cara.
Conclusión
México se encuentra en una posición inédita. Sus recursos estratégicos lo colocan en el centro del nuevo tablero geopolítico, pero también lo exponen a presiones externas. La diferencia entre ser actor o botín dependerá de la capacidad del Estado para defender su soberanía, regular inteligentemente y convertir sus minerales en desarrollo real.
El juego ya empezó. Y esta vez, el subsuelo mexicano es parte de la partida global.

