Micropolitica es ejercer el poder en la vida diaria de las organizaciones, de las instituciones y de los Estados.

En mis ocho décadas de existencia, debo decir —sin falsas modestias— que mi mayor legado al mundo de la academia, al que dediqué más de medio siglo de trabajo, ha sido el desarrollo del concepto y la disciplina de la Micropolítica. No como una ocurrencia teórica más, sino como la sistematización de algo que siempre ha existido y que, paradójicamente, fue largamente ignorado: el poder invisible, el ejercicio del poder cotidiano.

El libro Micropolítica —estructurado en diez capítulos y varios apéndices— recorre precisamente ese territorio que no aparece en los organigramas, ni en las leyes, ni en los discursos oficiales, pero que determina de manera decisiva cómo se toman las decisiones, cómo se construyen alianzas, cómo se destruyen reputaciones y cómo se resuelven (o se agravan) los conflictos. El poder real rara vez se ejerce de manera frontal; casi siempre opera en los márgenes, en los silencios, en los tiempos, en las emociones y en los símbolos.

Por qué fue necesaria la Micropolítica

Durante décadas, la ciencia política se concentró en el poder formal; la economía, en los incentivos; la sociología, en las estructuras; la administración, en los procesos. Todas aportaron explicaciones valiosas, pero dejaron un vacío fundamental: cómo se ejerce el poder en la vida diaria de las organizaciones, de las instituciones y de los Estados.

La Micropolítica nace para llenar ese vacío. No niega las teorías existentes; las atraviesa y las complementa. Se nutre de Freud, Foucault, Bourdieu, Ball y muchos otros, pero construye una identidad propia: una disciplina que permite leer, anticipar y comprender aquello que otros enfoques solo intuyen.

El libro, en breve

A lo largo de sus capítulos, el libro desarrolla:

  • La necesidad de nombrar el poder invisible para poder comprenderlo.
  • Las raíces teóricas que sustentan la Micropolítica como disciplina autónoma.
  • Las dimensiones organizacionales donde el poder se despliega.
  • Las fuentes visibles e invisibles del poder, incluidas aquellas que suelen negarse —como la seducción o la humildad estratégica—.
  • Las estrategias y tácticas mediante las cuales el poder se conserva, se disputa o se pierde.
  • Y, de manera central, la ética como límite indispensable para evitar que el poder derive en patología.

La promesa del libro no es moralizar ingenuamente, sino hacer inteligible el conflicto. Quien aprende Micropolítica no se vuelve más poderoso por decreto; se vuelve menos ingenuo frente al poder.

El Capítulo 10: cuando la teoría se proyecta al futuro

Todo libro serio se pone a prueba no en el aula, sino en la realidad. En ese sentido, el Capítulo 10 no fue concebido como un simple cierre, sino como una proyección: una mirada hacia el futuro inmediato del poder en un mundo atravesado por la inteligencia artificial, los algoritmos, la aceleración tecnológica, la polarización y la fragilidad institucional.

Ahí sostengo que estamos entrando en una etapa cualitativamente distinta. El poder ya no es solo territorial ni jerárquico; es exponencial, mediado por tecnologías que anticipan decisiones, moldean emociones y controlan narrativas. La pregunta central deja de ser quién gobierna un país y pasa a ser otra, mucho más inquietante: ¿Quién controla a quienes controlan los algoritmos?

Las noticias de hoy como confirmación

En estos días, The New York Times ha documentado el conflicto creciente entre Estados Unidos y Europa en torno a la regulación de las redes sociales y de las grandes plataformas tecnológicas. Washington sostiene que las empresas tecnológicas estadounidenses deben ser protegidas de un escrutinio regulatorio excesivo; Europa responde que esas mismas empresas concentran un poder que amenaza la democracia, la privacidad y la cohesión social.

No se trata de un debate técnico. Es un conflicto micropolítico de primer orden. Detrás del lenguaje jurídico y económico se enfrentan dos modelos de poder: uno que concibe a las plataformas como extensiones del poder nacional y otro que las ve como actores transnacionales que deben ser limitados en nombre del interés público.

Exactamente el tipo de escenario que el Capítulo 10 anticipa.

El mundo que emerge —y que pocos imaginan

Lo que estamos presenciando no es simplemente un desacuerdo regulatorio. Es la manifestación de un mundo profundamente distinto al que la mayoría de la gente sigue imaginando. Un mundo donde:

  • El poder ya no se ejerce solo desde los Estados, sino desde ecosistemas algorítmicos.
  • La influencia importa más que la autoridad formal.
  • La percepción pesa más que el hecho.
  • El control de datos y emociones resulta más decisivo que el control de territorios.

Muchos siguen pensando el poder con categorías del siglo XX, mientras el poder real ya opera con lógicas del siglo XXI. La Micropolítica permite precisamente ver ese desfase.

Conclusión

No escribí Micropolítica para explicar el pasado, sino para ayudar a leer un futuro que ya llegó. Un futuro que se manifiesta hoy en disputas entre gobiernos y corporaciones, en la fragilidad de las instituciones, en la ansiedad colectiva y en la dificultad creciente para distinguir entre autoridad legítima y poder desnudo.

El Capítulo 10 y el Epílogo del libro no son ejercicios de futurología; son advertencias analíticas. Nos encontramos ante un mundo que la mayoría de la gente no se imagina todavía, pero que ya gobierna decisiones, conflictos y destinos.

Entender ese mundo no garantiza justicia ni equilibrio, pero no entenderlo garantiza vulnerabilidad.

Para eso existe la Micropolítica.

*Alfredo Cuéllar es académico y consultor internacional con más de cinco décadas de trayectoria en educación superior, liderazgo y análisis del poder. Es creador de la Micropolítica, disciplina que estudia el ejercicio del poder cotidiano e invisible en organizaciones, instituciones y Estados. Fue profesor en universidades de México y Estados Unidos, incluido Harvard, y es autor de múltiples obras sobre poder, ética y gobernabilidad.

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