La definición de las candidaturas de Morena para las elecciones de 2027, que tendrán que estar listas para el segundo semestre de este año, se perfilan como el primer gran campo de batalla del sexenio. No solo representa el choque inevitable entre el grupo político de Palenque y las decisiones de la presidenta Claudia Sheinbaum, sino que introduce un factor externo disruptivo: el veto de Estados Unidos.
El factor Washington y el «filtro» de visas
Según el analista de seguridad David Saucedo, diversas figuras de la política mexicana enfrentan un veto implícito por investigaciones relacionadas con el narcotráfico. El primer indicio de esta estrategia ha sido la revocación sistemática de visas por parte del Departamento de Estado.
En este contexto, la dirigente de Morena, Luisa María Alcalde, tendría la encomienda de establecer normativas estrictas para bloquear candidaturas bajo sospecha. Esta medida busca blindar al partido, pero amenaza con fracturar la unidad interna. Jurídicamente, el asidero es la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE), que exige un «modo honesto de vivir»; un concepto ambiguo que el Tribunal Electoral ya ha utilizado para excluir perfiles con comportamientos sistemáticos contra la ley.
La resistencia de las facciones y el repliegue de Tabasco
Hasta ahora, los intentos de Sheinbaum por limpiar las listas han sido cautelosos, limitándose a propuestas contra el nepotismo y la reelección. Sin embargo, la presión de Washington podría forzar una ofensiva más agresiva contra los «narcopolíticos», detonando una confrontación directa con los sectores más duros del partido.
En la facción de Tabasco, el panorama es de reorganización:
- Adán Augusto López: Su eventual salida de la coordinación en el Senado marcaría un repliegue estratégico para reagrupar fuerzas.
- Andrés López Beltrán: Trasciende que el hijo del expresidente buscaría una curul como diputado federal por Tabasco. El objetivo sería doble: obtener el fuero constitucional y reducir su exposición mediática mientras «se calman las aguas» en la relación bilateral.
Geopolítica y concesiones
La tensión no se limita a las boletas electorales. Para mantener la estabilidad, el gobierno de Sheinbaum ha comenzado a ceder en frentes críticos:
- Seguridad: Mayor intervención y supervisión de agencias estadounidenses en territorio nacional.
- Economía: Acciones para frenar la influencia de China en México.
- Diplomacia: Un alineamiento, aunque reticente, con la postura de EE. UU. respecto al régimen cubano.
El desenlace de las elecciones intermedias en Estados Unidos este noviembre determinará si estas presiones se intensifican o ceden, obligando a un nuevo reacomodo de piezas en el tablero de Morena. México se encamina a una prueba de fuego que medirá la resistencia de su élite política frente a las exigencias de su principal socio comercial.
Mientras tanto algunos políticos podrían parafrasear la estrofa que escribió de Santa Teresa: “Nada te turbe, nada te espante, la paciencia todo lo alcanza…”.

