El resultado que han tenido todas estas protestas es que la administración republicana ha empezado a reaccionar para atenuar la actuación del ICE

Recientemente hemos visto un mar de protestas en los Estados Unidos (“EU”) respecto a la actuación del ICE (Immigration and Customs Enforcement, que es la policía federal que se encarga de ejecutar las leyes migratorias y aduanales en los EU), principalmente relacionadas con los recientes acontecimientos en los que dos ciudadanos estadounidenses fueron víctimas mortales del ICE por supuestamente haber interferido con la actuación del ICE y poniendo en peligro la vida de los oficiales de dicha dependencia, cuando existen diversas video grabaciones en las que no se evidencia dicha situación.

Estas protestas en los EU desde hace tiempo se han expandido por lo que los ciudadanos perciben que los agentes del ICE se exceden en sus facultades constitucionales de debido proceso, y allanamiento de domicilios sin orden judicial, así como por violar los derechos de libre expresión y protesta ciudadana.

Al respecto, ha habido innumerables demandas judiciales para parar estos supuestos abusos.

También se han desatado protestas ciudadanas en toda la Unión Americana, principalmente en las llamadas “ciudades santuario” dirigidas por administraciones del Partido Demócrata, en las a que las autoridades locales no se les permite colaborar con ICE en acciones de ejecución de asuntos migratorios y aduanales.

Estas protestas ya suman millones de personas quienes, a pesar de las temperaturas que imperan en la mayoría de las ciudades del Norte de los EU que están por debajo de los cero grados centígrados. El resultado ha sido que las estadísticas de aceptación de que gozaban las acciones antinmigrantes pregonada por la administración republicana, ahora han dejado de ser apoyadas.

Se interpreta que dicha situación de falta de aceptación deriva del hecho de la inusitada violencia de los agentes de ICE en la realización de sus acciones, además de que se había prometido que principalmente se perseguirían a los inmigrantes indocumentados que tuvieran antecedentes penales, cuando las labores del ICE se han hecho indiscriminadamente en contra de los inmigrantes indocumentados y afectando también a inocentes ciudadanos de EU.

El resultado que han tenido todas estas protestas es que la administración republicana ha empezado a reaccionar para atenuar la actuación del ICE. Primeramente, relevaron al encargado del CBP (Customs and Border Protección, Aduanas y Protección Fronteriza), Gregory Bovino, para ser sustituido por el llamado Czar de la Frontera, Tom Homan, quien, a pesar de tener una reputación de hombre estricto e implacable, ha llegado a negociar con el gobernador de Minnesota, Tim Walz y el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, el trabajar conjuntamente bajo ciertas reglas de civilidad y amable cooperación.

Además, los ciudadanos en EU han respondido a tal grado que es muy probable que en las elecciones de medio término este noviembre, los republicanos pierdan la mayoría en la Cámara de Representantes y posiblemente en el Senado. Es decir, en los EU, la democracia funciona, principalmente por la participación de los ciudadanos.

Mientras tanto, por desgracia, en México, sucede lo contrario, hemos permitido sin mayor reacción, que las autoridades del INE y del Tribunal Electoral hayan dado a morena y a sus aliados una ilegal sobrerrepresentación y a la oposición una subrepresentación, en un virtual golpe de Estado, que ha permitido que se reforme la Constitución, eliminado la independencia del Poder Judicial y muchos organismos autónomos.

Con esto, estamos a punto de perder totalmente nuestra democracia con la manipulación que se pretende hacer, ya sea, a través de la eliminación de legisladores de representación proporcional, o de la desaparición de 100 distritos electorales de mayoría, reconformando a modo los restantes para que morena y sus aliados aseguren sus triunfos en las próximas elecciones, así como la desaparición de los OPLES, eliminando la facultad local de las entidades federativas de manejar sus elecciones.

Con toda esta destrucción institucional, tenemos una mínima reacción de los partidos políticos de oposición y de la ciudadanía, cuando en otros países ya hubiera paros masivos y protestas en las calles, cuando aquí en México, solo hay ruedas de prensa, artículos periodísticos, opiniones en redes sociales y redacción de manifiestos.

Mientras los ciudadanos mexicanos no respondamos con contundencia, haciendo acciones auténticas y efectivas de resistencia civil, activa y pacífica, tendremos que lamentarnos en el futuro cuando tengamos el agua en el cuello, con crisis económica, política y social, así como con pérdida, no nada más de oportunidades, sino de la misma libertad.

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