Dice la presidenta de México que es decisión soberana el suspender el envío de petróleo a Cuba.
«Terrible error soberano» que comete la presidenta, ya sea por su personal (o soberana) decisión de suspender el «apoyo humanitaria» que México brindaba a Cuba con el petróleo, o bien, por mentir y no aceptar que tuvo que ceder ante las presiones de EEUU para suspender el envío de petróleo.
Decir que fue decisión soberana es decir que está en contra de los principios de la 4T, es echar por el suelo al Humanismo Mexicano, decir que fue decisión soberana es aceptar que tiene un alma peor de cruel que la de Trump, porque por propia voluntad está condenado al pueblo de Cuba a la carencia y falta de energía, está condenado al pueblo cubano al sufrimiento por falta de luz y combustibles.
Mil veces mejor y más comprensible fuera que dijera que de seguir ayudando a Cuba corremos el riesgo de que nos hundan los barcos petroleros, más entendible es que de seguir enviando petróleo se corre el riesgo de cancelar el TLC, es más fácil de entender que se están recibiendo presiones de un presidente torpe y pendenciero y que contradecirle pone en riesgo la paz de México y el mismo EEUU.
Es más fácil, mejor y que todo México entendería y se uniría a ella si dijera la verdad, que pidiera disculpas al pueblo cubano, y que explicara que la decisión fue tomada así pensando en la paz de toda Norteamérica, en la paz de Cuba, en la paz de México y en la paz de EEUU, porque de no ceder a las intenciones del presidente norteamericano, él es tan imprudente que puede bombardear no lo los barcos mexicanos, sino también puertos y refinerías lo que desembocaría en una guerra entre países y naciones vecinas.
Es mejor y más fácil explicar que por la paz de todos, en alguien tiene que caber la razón y la prudencia, y ése alguien no es el presidente Trump.

