Hitler, Mao, Mussolini, Perón, Stalin, Franco, Castro, Chávez, Trump, son o fueron líderes populares que llegaron al poder por la vía democrática y, para no entregarlo, dinamitaron las instituciones políticas encargadas de ejercer la democracia.
Estos ejemplares de la aristocracia política internacional jamás permitieron que se les faltara al respeto, según su sensible criterio.
No podemos saber cuáles ya tenían planeado monopolizar el poder, y cuáles se transformaron cuando probaron las mieles del ejercicio gubernamental.
El primero de la lista, Adolfo Hitler, a quien literalmente todo mundo temía, demostró que tenía cierta tolerancia cuando convivió públicamente con un nazi distinguido.
El mesiánico líder que trajo de cabeza al mundo, admiraba a León Degrelle, quien fue condecorado con la Cruz de Caballero.
El Führer dijo en alguna ocasión que si hubiera tenido un hijo, le gustaría que fuera como Degrelle, lo que da idea de su admiración.
Pero en una ocasión Degrelle, un poco chiflado, se le hizo fácil decir a Hitler:
_He oído a alguna gente decir que usted está loco.
Hitler no solo aguantó el comentario sino que respondió tranquilamente:
_Bueno, si yo fuera como los demás, me la pasaría solo bebiendo cerveza.
Quienes testificaron esta anécdota estaban asustados, pues pensaron que Hitler lo fusilaría ipso facto, pero su respuesta demuestra que Adolfo tenía cierta tolerancia.
Si este tipo que por larga data ha sido villano favorito tenía esa tolerancia, los otros integrantes de la lista con la que iniciamos el texto, con mayor razón deberían tenerla.
Pero acabamos de ver al poderoso presidente norteamericano Donald Trump contestarle con un gesto obsceno a un trabajador de la planta Ford Motor Company en Michigan, y al día siguiente vimos a Karoline Leavitt, vocera de la Casa Blanca maltratar a un reportero porque le preguntó algo que no le agradó a la señora.
La tolerancia comienza en los pequeños detalles y termina siendo un aspecto muy importante que puede llegar a determinar La Paz o la Guerra, es decir, la vida o la muerte de mucha gente.

