Una aparición, una reacción militar, una investigación…
y una explicación que no va por donde uno esperaría.
Lo que empezó como un “espanto nocturno” terminó registrado por escrito y enviado al gobernador.
No es leyenda oral.
No es tradición tardía.
Es archivo.
Un episodio real ocurrido en en el Monterrey de 1841.
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Mira cómo un hecho mínimo se transforma en memoria urbana.
Y decide tú qué tanto creemos en los fantasmas…
y qué tanto en las personas.
Basado en documentos reales: Archivo Histórico de Monterrey, Correspondencia Vol. 64 Exp. 4 Folio 2
Historia, no leyenda
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