La pregunta es dónde está México en la ecuación hemisférica y mundial. México ha perdido estatura en los foros internacionales.
2026 inició con movimientos telúricos y políticos inesperados y trepidantes. En tan solo un par de días cambió el tablero mundial puesto que se vio como es que Estados Unidos tomó la decisión de ir por una persona que arrasó con todos los derechos humanos en Venezuela y que era crecientemente un peligro por sus vínculos con los enemigos mundiales de los americanos (rusos, chinos e iraníes). Se inauguró así una nueva época en que la Doctrina Monroe surgió nuevamente como una forma de establecer parámetros geográficos de influencia territorial. En este sentido se demarcó el hemisferio como uno en que la fuerza predominante debe ser la de los Estados Unidos y no los otros regímenes de otras latitudes. El mensaje fue claro, ahora no se admiten personas ajenas en este barrio. Y que nadie ose proponer algo distinto porque se le estrangulará con los medios disponibles, incluyendo los económicos, pero también la fuerza militar de ser necesario.
Y así nuevamente en este contexto la pregunta es dónde está México en la ecuación hemisférica y mundial. México ha perdido estatura en los foros internacionales. En algún momento hace algunos años nuestro país tenía una influencia enorme en los centros de decisión de temas multilaterales. México era ejemplo en cuanto a carrera diplomática y calidad del servicio exterior mexicano. Pero eso ha quedado atrás desde que en 2018 llegó al poder Morena y decidieron que era momento de considerar a los puestos en el extranjero como lugares donde depositar a personas que había que compensar por su entrega al partido aunque no tuvieran experiencia alguna para el puesto. En materia de política exterior se llegó a decir que lo mejor para ese terreno era la política interior (una más de las frases absurdas, algo pegajosas, que se utilizan en la retórica populista).Pero además de lo anterior, en este mismo periodo México ha carecido de un liderazgo en los temas internacionales torales. Como la vocación autoritaria ha sido la de implementar una agenda de control a ultranza, se marginó por completo el atender las prioridades externas por priorizar los intereses mezquinos locales. Nuestro país es uno de los que más tratados comerciales, fiscales y de protección de inversiones tiene en todo el orbe. La vinculación existente con cadenas de suministro, compra y venta de materias primas, manufactura de altas especificaciones, e integración industrial es evidente y abundante. No obstante dicha realidad económica, los dos gobiernos morenistas se han olvidado por completo de la lista de intereses de México en el exterior. El costo de dicho olvido y abandono es evidente al haber cometido errores imperdonables en la agenda y sacrificado el que se haya dejado de lado el seguir buscando dotar al país de la posibilidad de crecer económicamente. A base de malas decisiones y daños auto-infligidos (como la reforma judicial y la extinción de organismos constitucionales autónomos) se dio un doble efecto. Por un lado, se violentaron múltiples obligaciones en tratados internacionales que han venido detonando problemas con naciones que con justa razón incrementan la voz para reclamar que México se apartó de las reglas que se habían pactado para dar certidumbre. Y por el otro lado, al minar la confianza en nuestro grado de brindar certeza, muchas inversiones se congelaron, suspendieron o cancelaron. Tantas malas decisiones ya cobraron un costo enorme y por ello es que el país no crece. Los números no mienten y son contundentes. 7 años con promedio 0% en el incremento al PIB. Eso no es casualidad. Es la cruda realidad de lo que el mercado interpreta en México, incluso en un año como en 2025 en que Estados Unidos creció al 4.5% y nosotros al 0%. Primera vez en décadas en que México no sigue el patrón de comportamiento del vecino del norte. Abramos los ojos.
En 2026 se va a dar el proceso formal que se pactó originalmente para hacer la primera revisión integral del TMEC a los 6 años del inicio de su vigencia. El gran problema es que lo que debería ser un proceso técnico se ha convertido en un batidillo por muchas pifias, empezando por los problemas de cambios innecesarios y absurdos que Morena instaló en su afán de concentrar poder. México violentó el TMEC en forma suicida al realizar la destrucción institucional salvaje (poder judicial, organismos constitucionales autónomos, amparo, etc.), en particular en los últimos 12 meses. Al haber hecho esto nuestro país, se le dio al Presidente Trump una ventaja estratégica brutal para una negociación de por sí compleja. Para abrir boca señalar que EUA estaría en serios aprietos al haber decidido unilateralmente imponer aranceles, una acción que le pega a la obligación más evidente de un tratado comercial, pero lo pudo hacer porque México ya había violentado sus propias obligaciones y así abrió la puerta para que los estadounidenses, y particularmente el Presidente Trump, pudiera tomar esa medida extrema frente al instrumento comercial sin tener que dar explicaciones mayores a nuestro país. Vamos a arrancar esa negociación con las manos atadas por las pésimas decisiones de un gobierno populista y autoritario.

