enero 15, 2026
El proyecto pablista parece creer que el Estado solo es fuerte si es absoluto e indivisible, eliminando los 'estorbos', como la autonomía,

México se encuentra en una encrucijada donde la política devora al futuro. El 5 de febrero de 2024 López Obrador propuso una lista de reformas al régimen político, la última de ellas fue una reingeniería electoral que concentraba el poder en el ejecutivo mediante una sustracción de autonomía al INE. La propuesta es parte de la visión “tabasqueña” de cómo debe funcionar el sistema político en su versión 4t. Ahora va en camino de hacerse realidad. Hay mucho afán de Palacio Nacional invertido en este proceso. Mientas tanto, la realidad económica del país languidece en un estancamiento que recuerda los azarosos días de la pandemia. Esta dualidad es el síntoma de un modelo gubernamental que termina priorizando el control y relega a segundo término el desarrollo económico.

El Regreso del «Leviatán»: Montesquieu y la amenaza de Pablo Gómez

La propuesta de reforma política encabezada por Pablo Gómez —quien fue designado para diseñar la «etapa final» de la transformación electoral— representa un ataque frontal a la arquitectura democrática moderna. Para entender la gravedad de este intento por someter al Instituto Nacional Electoral (INE), vale releer al Barón de Montesquieu.

En su obra El espíritu de las leyes, que delineó las ideas con las que los padres fundadores de Estados Unidos echaron a volar su propia democracia, Montesquieu advirtió: «Todo estaría perdido si el mismo hombre, o el mismo cuerpo de personas principales, ejerciera los tres poderes». La autonomía de instituciones como el INE no es un capricho burocrático, sino una extensión necesaria de la división de poderes para el México del siglo XXI. Al intentar reintegrar las funciones electorales a la esfera de influencia directa del Ejecutivo o de una mayoría partidista, se rompe el equilibrio que impide que el gobernante se convierta en juez y parte electoral.

Cuando Pablo Gómez y la narrativa de Morena sugieren que la soberanía popular se ve «obstaculizada» por la autonomía técnica del INE, olvidan que la libertad política solo existe cuando hay frenos y contrapesos al poder concentrado y es que, por supuesto, el país no necesita una monarquía y menos una dictadura perfecta versión 4t.

El riesgo es evidente: transitar hacia un sistema donde el árbitro sea designado por la «mano dura» del régimen, convirtiendo las elecciones en un trámite administrativo bajo control estatal y reviviendo el absolutismo, una involución política al Estado como monstruo bíblico, el Leviatán de Hobbs.

La insistencia de Gómez en que el INE no sea autónomo «en sentido estricto» es una postura puramente hobbesiana. Es la idea de que no puede haber un «árbitro» fuera del Estado; el Estado es el árbitro, el jugador y el dueño del estadio.

La Inversión Productiva: El motor que Morena no sabe encender

Mientras el combustible del gobierno se consume en controlar las instituciones, la economía mexicana paga la factura. Los datos son alarmantes: la inversión fija bruta y, específicamente, la inversión productiva de los empresarios mexicanos se encuentra en niveles deprimidos, comparables a los del periodo de la pandemia.

La paradoja es cruel. En un contexto de nearshoring que debería ser la oportunidad del siglo, la inversión nacional privada acumula meses de caídas. El estancamiento no es una percepción, es una realidad estadística: con un crecimiento del PIB que apenas roza el 0.3% o 0.6% en trimestres recientes, México se encuentra en un estado de parálisis productiva.

La hemorragia de confianza: 150 Mil Millones de pesos para afuera

Quizás el dato más revelador del malestar económico que padecemos sea la fuga de capitales. Hacia el cierre de 2025, la salida de capitales de residentes mexicanos podría alcanzar la preocupante cifra de 150 mil millones de pesos. Este éxodo de recursos no es solo un movimiento contable; es un voto de desconfianza masivo por parte de quienes conocen el terreno y observan:

Incertidumbre Jurídica: El capital es cobarde por naturaleza; huye de los lugares donde las reglas cambian al antojo de una mayoría transitoria.

Apatía Oficial: Morena parece dedicar toda su «fuerza moral» a las reformas constitucionales, dejando la política económica en un piloto automático que no genera empleos de calidad ni valor agregado.

El efecto Pandemia: Al igual que en 2020, el sector empresarial local ha optado por la cautela o el retiro, ante la falta de incentivos y el asedio a las instituciones que garantizan la estabilidad de largo plazo.

El Riesgo del Control sin Progreso

Luis González de Alba, dirigente estudiantil del 68, al igual que Pablo Gómez, describía a este último como un hombre de pensamiento rígido y autoritario. Veía en él al político intransigente que, bajo el disfraz de la justicia social, solo buscaba el control institucional. Luis solía decir que personajes como Gómez no buscaban la democracia, sino sustituir al PRI para hacer exactamente lo mismo, acaso con otro discurso. Parece que no se equivocó, Morena ha pasado a transfigurarse en una versión recargada del PRI en menos de una década.

Si Montesquieu nos ofrece la brújula de la libertad mediante la separación de poderes, la reforma de Pablo Gómez es el Google Maps que lleva hacia el Leviatán de Hobbes. El proyecto pablista parece creer que el Estado solo es fuerte si es absoluto e indivisible, eliminando los ‘estorbos’, como la autonomía, y en un descuido, dejando a la oposición en un tamaño pírrico solo para legitimar el nuevo régimen, donde “oootra” vez un solo partido se eternice en el mando. La visión de Montesquieu advierte que la concentración de poder es la antesala de la tiranía; la economía estancada nos advierte que la falta de confianza es la antesala de la miseria. México no necesita una reforma que debilite al INE; necesita una reforma que fortalezca la certeza jurídica para generar una mayor inversión y hacer crecer la economía. Al desmantelar la autonomía institucional y no incentivar al capital productivo, terminaremos con un Estado poderoso, muy poderoso.

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