Enero suele ser un mes de reinicio: nuevos propósitos, balances personales y un ritmo todavía pausado después de las fiestas. En ese clima, la poesía funciona como un territorio ideal para replantear el ánimo y ordenar la mirada. Estas son algunas recomendaciones para comenzar el año leyendo versos:
1. Islas a la deriva — José Emilio Pacheco (México)
Una colección que dialoga con la memoria y el paso del tiempo, donde el poeta observa con ironía y ternura la vida cotidiana. Enero aparece como estación mental: fría, reflexiva y cargada de nostalgia.
2. Residencia en la tierra — Pablo Neruda (Chile)
Uno de sus libros más densos y experimentales. Aquí se encuentra el poema “Enero”, que condensa la fuerza del invierno y la extrañeza existencial que acompaña el comienzo del año.
3. Poemas — Marina Tsvietáieva (Rusia)
La poeta rusa propone un enero duro y nítido, marcado por la disciplina emocional y la intensidad. Ideal para lectores que buscan una voz sin concesiones.
4. Poemas de invierno y guerra — Giuseppe Ungaretti (Italia)
Brevedad extrema y precisión quirúrgica. Sus textos, escritos durante la Primera Guerra Mundial, hacen del invierno un espejo de la vulnerabilidad humana.
5. Nostalgia — Francisca Aguirre (España)
Un poemario que transita memoria, familia y heridas históricas. Leerlo en enero es recuperar el pasado antes de seguir avanzando.
¿Por qué leer poesía en enero?
- Porque ayuda a bajar el ritmo después del cierre de año
- Porque invita a mirar hacia adelante sin olvidar lo vivido
- Porque es una forma breve y poderosa de reactivar la sensibilidad
- Y porque el invierno (en varios países) es el mejor aliado del silencio

