El lunes 5 de enero del 2026, iba circulando por Av. Revolución casi esquina con Av. Morones Prieto en Monterrey, NL, serían las 12:30 pm aproximadamente, plena luz del día, cuando un auto Nissan blanco, eléctrico, de reciente modelo, me da un choque en la parte media de mi coche, Aveo 2018. Esto me sorprendió y mas me alteró cuando se emparejó y el conductor con un “tapa bocas” de color azul claro me empezó a gritar que me detuviera pues, según él, lo había chocado. Clásico incidente automovilístico prefabricado llamado “monta choques”. No quise detenerme, pero este individuo con habilidad, me detuvo cerca de la Torre Administrativa del gobierno de NL.
Me acusó de haberle chocado su elegante auto y me exigió que le pagara el deducible que tendría un valor de $40,000.00, a lo cual me negué. Entonces me bajé para verificar el supuesto choque y mi auto tenía un ligero “tallón” de color obscuro, diferente al color blanco del interfecto. En la discusión, me arrebató mi celular y obligó a subirme a su auto y en ese momento entendí que quería dinero.
Dentro del auto, me forzó a abrir mi celular. En cuanto revisó que aplicaciones había y vió la de Banorte Móvil me gritó que la abriera; le dije solo traigo $534.00, “tu ábrela”, me dijo y efectivamente la pantalla indicaba esa cantidad; pero el, con conocimiento, abrió el renglón de “apartados” y apareció una cantidad mucho mayor, que yo utilizo para los gastos de mi casa y para mi portal llamado Arjenoticias.com
Después de varios minutos de gritos y presión, entendí que lo más importante era mi integridad física y cuidar mi salud ya que soy un adulto mayor, próximamente cumpliré 80 años, por lo tanto, decidí mantener la calma y prudencia. Entonces le dije: “te pido dos cosas: primero no me grites y segundo no me golpees”. Inmediatamente después arrancó el auto y fuimos a un cajero de Banorte donde me obligó a sacar dinero, solo pude obtener $11,500.00 pues es el límite para disposición diaria. Regresé al auto, se los dí y me grito: “dame el resto”. Le dije y ¿cómo? Ya que no puedo sacar más dinero.
El sujeto continuaba gritándome, presionándome y hablando en su celular. A los pocos minutos llegó un joven de alrededor de 20 años quien le entregó una tarjeta de débito de Banorte y me exigió que le transfiriera todo el dinero, lo cual hice. El joven se fue al cajero, sacó el dinero y se lo entregó en mano al sujeto del “tapa bocas” azul claro. Firmemente me dijo, “te dejo cerca de tu auto” lo cual ya ansiaba hacerlo, pues me había subido la presión arterial, tenía ataque de asma y la falta de respiración me afectaba severamente. Así lo hizo y regresé a casa con fuerte impacto emocional, estresado y preocupado por mi salud.
Con el apoyo de mi esposa Tere, mis hijos y mis nietos logré tranquilizarme, pero a la vez dar gracias a Dios de que no fui golpeado o herido. Me robaron el dinero producto de mi trabajo, pero no me robaron mi salud ni mi dignidad.
Presidenta Sheinbaum: le platico a usted, a mi familia, amigos, colaboradores y conocidos sobre este lamentable hecho que entristece a la comunidad no sólo de Monterrey, sino de todo el país, ya que cada día el crimen organizado a través de “monta choques”, extorsión, derecho de piso, robo, secuestro y homicidios, miles de mexicanos sufrimos estos atropellos. Lamentablemente las autoridades no cumplen con su obligación de brindarnos seguridad y protección que derecho constitucional todos debemos de recibir por parte de ustedes, quienes no hacen su trabajo.
Decidí compartir esta experiencia que sufrí, ya que no quiero que quede como una NO denuncia, de las cuales bien sabe, sólo el 99% de los delitos son denunciados y de los cuales sólo el 10% se resuelven.
Conclusiones:
- Al momento de ser atacado no pretendas confrontar o atacar, es mas importante tu vida que lo que te puedan quitar.
- Has la denuncia y dale seguimiento.
- Comparte públicamente tu triste experiencia para que entre todos podemos prevenir y evitar más delitos.
- Las autoridades, empezando por la presidenta Sheinbaum festejan y presumen hechos y números que no reflejan la realidad, la cual los mexicanos sí vivimos cada día.
- Está claro que en México priva el desorden, la falta de autoridad, la aplicación de la ley y la justicia esta rebasada por la impunidad y condescendencia de las autoridades.
- Pero no estamos solos, estamos con nuestras familias, amigos y gente de bien para auto protegernos; no queramos aplicar la ley con nuestra propia mano, pero si apliquemos la prevención, la denuncia y sobre todo privilegiemos nuestra salud, dignidad y vida, ya que el gobierno no está ni será capaz de defendernos.

