enero 2, 2026
El mayor número de fallecidos se dio en Gaza y en Ucrania. Cerca de 122 millones de personas se vieron desplazadas de sus lugares de origen por la violencia

No fue un buen año. Aumentaron conflictos y muertes violentas. Creció el armamentismo. Prevalecieron cinismo y poder por encima del derecho y la cooperación

El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, en su informe anual sobre los conflictos armados, ratificó que el número de eventos violentos entre junio de 2024 y 2025 fue superior a 180 mil. El número de muertos llegó a los 240 mil. El mayor número de fallecidos se dio en Gaza y en Ucrania. Cerca de 122 millones de personas se vieron desplazadas de sus lugares de origen por la violencia y 230 millones requieren de ayuda humanitaria, mientras los recursos disminuyen.

Los números no reflejan la crueldad de la violencia que afecta a niños y mujeres con particular dureza. En Gaza los niños fueron los más afectados. En Ucrania, niños secuestrados por Rusia. En Sudán, niños que atestiguan la violación y el asesinato de sus madres. Prolifera el uso de armas prohibidas, como las municiones de racimo y las minas antipersonales. Drones que causan daños antes no vistos. El uso de la Inteligencia Artificial en la guerra provoca la pregunta: ¿quién es el responsable cuando un dron causa muertes, un humano o una máquina?

Los conflictos se producen entre Estados, como la invasión rusa a Ucrania, el conflicto entre Ruanda y la República Democrática del Congo. Proliferan las guerras civiles como en Sudán, Etiopía y Myanmar. La violencia de grupos armados no estatales se multiplica, desde guerrillas hasta el crimen organizado.

La tendencia hacia la paz se ha revertido. El Instituto para la Economía y la Paz, que reporta cada año el Índice de Paz Global, registra un creciente armamentismo y militarización. Los recursos dedicados al mantenimiento y la construcción de la paz disminuyen, mientras aumentan los dedicados a las armas y al servicio de la deuda. Según esa misma fuente, el impacto económico de la violencia ascendió a casi 20 billones de dólares (trillions) en 2024 o alrededor del 11.6% del Producto Bruto Mundial.

Hay una creciente fragmentación de los Estados, las tensiones geopolíticas aumentan y la mayoría de los líderes promueven un nacionalismo excluyente y un lenguaje agresivo que atiza la violencia.

A ello se suma el cinismo de muchos de ellos. Benjamín Netanyahu solicita un perdón al presidente de Israel por sus actos de corrupción, más no por el asesinato de miles de niños en Gaza. Putin pretende querer la paz, mientras ataca a la población civil ucraniana. Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos financian a grupos criminales en Sudán. Irán apoya a grupos extremistas en el Líbano y Gaza.

La violencia en América Latina proviene del crimen organizado que ya no sólo trafica drogas, sino personas, especies en vías de extinción y crecientemente se financia del secuestro y la extorsión. Por ello se hace más indispensable la construcción de ciudadanía, el fomento del respeto y la civilidad, el respeto a los derechos humanos y la asunción de responsabilidades.

¡Esperemos un mejor 2026 con el retorno de la diplomacia y el diálogo!

POR MARTHA BÁRCENA
@MARTHA_BARCENA
EMBAJADORA EMINENTE

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