A reserva de comentar en posteriores columnas los tremendos retos a los que se
enfrenta el gobierno de la Presidente Sheinbaum, tales como: el de la economía
informal, el de la inseguridad, las exigencias del Presidente Trump, la deuda pública, el
retroceso en la educación y la investigación, la incapacidad para lograr aumentar el
PIB, la falta de atención al cambio climático, el enfrentamiento entre la realidad y las
intenciones ideológicas de la 4T y la falta de armonización entre gobierno-iniciativa
privada-sindicatos-sector académico-organizaciones ciudadanas y con la sociedad
en general. Veamos pues, en primer lugar, al eterno reto de la economía informal en
México, a la que no se le ha encontrado solución y que se ha convertido en un
obstáculo para el crecimiento nacional y para el empleo de los mexicanos. Habría que
empezar con algunas consideraciones indispensables para atender este tema:
- En primer lugar, todas las naciones tienen economía informal, misma que se maneja
con efectivo, elude impuestos, paga bajos salarios, aprovecha mano de obra de
migrantes y de personas de poca educación y hasta maneja una “economía negra”,
fuera de la ley. - Una economía informal controlada puede afectar en menor proporción al PIB y al
empleo, en forma que no detenga ni obstruccione la economía del país. - Sin embargo, los gobiernos deben buscar constantemente forma de ir incorporando
secciones de la informalidad a la economía formal. - No se requiere eliminar totalmente a la economía informal, pues ella misma tiene un
rol que cumplir en la economía total y en el empleo. - Siempre existen pequeñas y medianas empresas en una economía informal
dispuestas a regularizar su situación.
Vistos los cinco puntos anteriores, se pudieran aplicar a México algunos de sus
elementos: - La intención fiscal de bajar impuestos y llegar a acuerdos con los pequeños,
medianos y mini empresarios informales, es una solución, pero no la única. - Si en la economía informal actúan empresarios, trabajadores, el fisco, los
consumidores, los proveedores y hasta los grandes empresarios, es necesario integrar
a algunos o a todos ellos en las soluciones. - No se trata de eliminar a toda la economía informal, pero sí ir incorporando sectores
y actores en un proceso de regularización. - Durante el sexenio de Felipe Calderón se planteó a los primeros niveles de la
administración, que se aportaran ideas para atenuar el impacto de la informalidad en
la economía y una de las propuestas fue la de interesar en el proceso a los trabajadores
de la misma, ofreciéndoles el beneficio de médico y medicinas inscribiéndolos en el
IMSS, en tal forma que el patrón sólo pague la cuota patronal durante cierto tiempo,
con la obligación del pequeño empresario de registrar su negocio y a sus trabajadores,
sin que tuviesen que cubrir todavía otros impuestos y derechos. Esto no obligaría al
trabajador de pagar su cuota al IMSS. Esta idea fue bien considerada para plantearse
al Presidente Calderón, pero luego se vino la crisis financiera internacional que desvió
la atención del gobierno a asuntos más urgentes. - Buscar la manera de clasificar a las empresas informales, principalmente aquellas
que tuviesen capacidad de proveer insumos a las medianas y grandes empresas
formales, interesando a estas últimos para que “patrocinen”a las empresas informales
con conocimiento, tecnología, equipamiento y adquirir sus productos, con el
compromiso de los pequeños empresarios de iniciar la formalidad de sus negocios que
ya tendrían un mercado asegurado. Los empresarios grandes ya han iniciado en cierta
forma esta idea con el plan “creando nuevos proveedores”, así como con cadenas de
valor, abriendo sus puertas y proporcionando espacio de anaquel en supermercados y
tiendas de conveniencia a pequeños fabricantes, talleres, dulcerías, panaderías y
artesanías, etc.
De seguro hay nuevas y diferentes ideas pero es indispensable incorporar e interesar a
todos los sectores mencionados al inicio de esta columna, pero, el primer paso
depende del gobierno que tiene que ver a la iniciativa privada como amiga y no como
enemiga, pues el empleo informal llegó ya a un 55.7% del total de empleados en el
país, circunstancia que mantiene estancado el crecimiento nacional, en sus dos
dimensiones: la de empresas y patrones que consumen servicios públicos, muchas
veces robándolo, sin pagar los servicios e impuestos correspondientes y la gran
cantidad de trabajadores sin salarios adecuados y sin sus derechos laborales de
subsistencia

