enero 2, 2026
Para entender el calibre de esta reforma, conviene mirar hacia Europa, donde el caso SyRI (System Risk Indication) en los Países Bajos fue desmantelado por el Tribunal de La Haya en 2020. SyRI era un sistema algorítmico que cruzaba datos de múltiples fuentes para detectar riesgos de fraudes en seguridad social, impuestos y subsidios. ¿El problema? Falta de transparencia, discriminación estructural y vulneración de derechos humanos.

En el país donde la transparencia es como el unicornio fiscal —todos hablan de ella pero nadie la ha visto— ha nacido una joya legislativa que merece su propio altar en el museo de la ironía jurídica; el artículo 30-B del Código Fiscal de la Federación. Esta maravilla normativa, aprobada en fast-track por la Cámara de Diputados, otorga al SAT acceso en línea, en tiempo real y de forma permanente a los sistemas de las plataformas digitales.

¿El objetivo? Verificar el cumplimiento de obligaciones fiscales.

¿El método? Convertir al fisco en un espectador omnipresente de la economía digital.

Pero no se alarme, estimado lector. Según el comunicado oficial, “no se trata de espiar a los usuarios”. Solo a las empresas. Claro, como si el acceso a los sistemas no implicara, por ósmosis digital, la exposición de datos personales, hábitos de consumo, y hasta el playlist del contribuyente evasor, porque en México, a excepción de la clase política y los narcoterroristas, todos los contribuyentes son enemigos del Estado.

Para entender el calibre de esta reforma, conviene mirar hacia Europa, donde el caso SyRI (System Risk Indication) en los Países Bajos fue desmantelado por el Tribunal de La Haya en 2020. SyRI era un sistema algorítmico que cruzaba datos de múltiples fuentes para detectar riesgos de fraudes en seguridad social, impuestos y subsidios. ¿El problema? Falta de transparencia, discriminación estructural y vulneración de derechos humanos.

El tribunal concluyó que el uso de IA sin garantías adecuadas violaba el artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. SyRI estigmatizaba barrios pobres, aplicaba criterios opacos y convertía la presunción de inocencia en una anomalía estadística.

Aunque el artículo 30-B del Código Fiscal de la Federación no menciona algoritmos ni inteligencia artificial, su lógica es similar: acceso masivo a datos para detectar incumplimientos. La diferencia es que aquí no hay tribunal que frene el entusiasmo recaudatorio. Y mientras SyRI fue desactivado por vulnerar derechos, el SAT se prepara para conectarse a Netflix, Uber, Amazon y Spotify, como quien se cuela en la sala del contribuyente.

Cuando el Estado fiscal se convierte en espectador digital, el contribuyente deja de ser ciudadano para convertirse en sospechoso por default.

Y así, mientras Europa desmonta sistemas por violar derechos, México los construye con entusiasmo legislativo. Porque aquí, la privacidad es un lujo, la presunción de inocencia una cortesía, y el SAT el nuevo protagonista de tu serie favorita.

Recomendación musical: Para cerrar esta columna con el tono que merece dejo una recomendación sonora que acompaña el espíritu de vigilancia omnipresente:

Hammock | I Can Almost See You. https://open.spotify.com/track/11n8LudggXuZXmldSlAadR?si=49YyffbNRNK_Eyu7JtbrQg

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