enero 2, 2026
los enemigos de la verdad matan a líderes, predicadores y profetas para acallarlos y que queden en el olvido con sus mensajes que les molestan y enfurecen.

A través de la historia, los enemigos de la verdad matan a líderes, predicadores y profetas para acallarlos y que queden en el olvido con sus mensajes que les molestan y enfurecen. Y la mayoría de las veces su intención de silenciarlos se vuelve al revés. La muerte da vida a mucha gente que lleva el mensaje que se pretendió silenciar, dejar morir y convierte al del mártir asesinado en movimientos populares que lo reviven y lo propagan a mucho mayor escala y por largo tiempo.

El caso más notorio de matar al mensajero de la Verdad incómoda es el de Jesús de Nazaret, el Cristo, el Mesías. Sus enemigos lograron que los romanos, indiferentes a la persona, lo crucificaran entre dos ladrones. Y felices, se fueron a casa pensando que ya habían acabado con ese hombre que tanto les molestaba con sus sermones y sus milagros. ¿Cuál fue el resultado de esa crucifixión? Lo que nunca imaginaron, de la resurrección se difundió el mensaje de camino, verdad y vida de Jesús como nunca imaginaron. La historia se partió en dos, antes de Cristo y después de Cristo (para el habla inglesa: After Dei, después de Dios).

La muerte injusta de quien se refería a él mismo como “el hijo del hombre”, de quien respondió a Pilatos: “tú lo has dicho, yo soy rey, pero mi reino no es de este mundo” dio inicio al florecimiento del cristianismo, propagado a través del mundo, que tantos enemigos han tratado de destruir sin lograrlo. Y que sobrevivirá hasta el fin de los tiempos.

A otra escala, pero con el mismo resultado de provocar la difusión del mensaje que se quiere obsesivamente silenciar, la historia registra muchos otros casos en que el propósito fatal de los asesinos da el resultado contrario: la muerte del líder difunde su mensaje mucho más lejos que la sola voz suya lo hubiera podido llevar.

En México, hace cien años se inició una gran persecución religiosa contra el catolicismo, por parte del presidente Plutarco Elías Calles y su gobierno. Y mandó matar a los líderes que defendían la causa de la iglesia, pretendiendo así deshacerse de ellos, pero sus muertes solo avivaron la fuerza de quienes ante la persecución gritaban ¡viva Cristo Rey! Así asesinaron sin juicio al más notable, Anacleto González Flores, conocido como “el maestro” y sólo lograron una mayor fuerza de resistencia a la persecución y a la defensa de la fe cristiana.

Casos contemporáneos posibles de citar, muchos. Pero veamos al pastor incómodo Martin Luther King. Tras su asesinato, floreció y llegó a mucha gente su mensaje para defender la igualdad y misma dignidad de las personas independientemente de su color de piel u otras diferencias, pidiendo terminar con la discriminación racial que permeaba muchas leyes, aún tras tantos años del fin de la esclavitud lograda por Abraham Lincoln (también asesinado por eso).

Es interesante que quienes deciden esas muertes no aprenden de la historia, y enfurecidos mandan matar y matan a quienes predican verdades incómodas, sin pensar que convertirlos en mártires tiene el efecto contrario. Sus voces se convierten en múltiples voces y a veces en movimientos sociales y hasta en políticos. La verdad prevalece ante el odio que asesina y pretende callar, la historia es el gran testigo.

About The Author