En medio de crecientes tensiones geopolíticas en Asia, el presidente de Taiwán, Lai Ching-te, expresó su apoyo a Japón con un gesto cargado de simbolismo: un almuerzo de sushi japonés. La acción se produjo luego de que China anunciara la suspensión total de importaciones de mariscos japoneses, en respuesta a declaraciones de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, quien advirtió que un ataque chino a Taiwán podría amenazar la supervivencia de Japón y justificar una respuesta militar.
Lai compartió imágenes en redes sociales disfrutando de pez limón de Kagoshima y vieiras de Hokkaido, productos directamente afectados por el boicot chino. El gesto fue interpretado como una muestra de solidaridad con Japón y una reafirmación del vínculo entre ambas democracias frente a la presión de Beijing.
La llamada “diplomacia del sushi” se suma a una escalada de declaraciones y maniobras militares en la región, donde China ha intensificado su presencia con drones y buques de guerra cerca de territorios disputados. El almuerzo presidencial, aunque sencillo, se convirtió en un mensaje político claro: Taiwán y Japón están alineados ante las amenazas del gigante asiático.

