Hay lugares que se borran del mapa…
pero no de la memoria.
En las faldas del Cerro de la Silla, existe una construcción que nunca terminó de ser hogar,
pero sí se convirtió en susurro colectivo, reto adolescente y leyenda regia.
Una casa distinta.
Un sueño roto.
Y una historia que la ciudad aún cuenta en voz baja.
Los que entraron aseguran haber sentido algo más que viento frío.
Y quienes no entraron… también lo recuerdan.
Porque hay sitios que no necesitan fantasmas para helarte la sangre:
solo basta con lo que pudo haber sido.
👉 Desliza el carrusel y descubre una de las leyendas más inquietantes de Monterrey.
Sin jumpscares, sin exagerar…
solo la verdad que todos escuchamos alguna vez.
¿Alguna vez pasaste cerca?
¿Te tocó oírla de niño/a?














