noviembre 30, 2025
Se nos va la vida en el tráfico: La movilidad en Monterrey

La planificación urbana es clave para que una ciudad pueda tener un correcto crecimiento conforme a la densidad demográfica, con desarrollos equitativos para que los recursos sean eficientes sin necesidad de largos trayectos. Hay ciudades que te permiten circular sin necesidad de un vehículo motorizado propio, caminar al metro, tomar un autobús urbano y tener la seguridad de transitar sin preocuparse de amplios tiempos de espera, cosa que en México es limitado, y más aún en la ciudad de Monterrey, también conocida como Ciudad Automóvil, cuya zona metropolitana está compuesta de 13 municipios con millones de personas que para salir a trabajar y estudiar, tienen que vivir con la pesadilla que es circular en una metrópolis con serios problemas viales con pésima cultura vial.

Un sistema de movilidad ineficiente tiene causas multifactoriales, sus problemas radican en la insuficiencia de rutas, tiempos de espera prolongados y unidades de transporte en mal estado. Según la encuesta «Así Vamos 2024», el tiempo promedio que los ciudadanos de Monterrey pasan en el transporte público aumentó 68% entre 2021 y 2024, alcanzando las 2 horas con 56 minutos diarios, dando mayores incentivos a que los regiomontanos opten por transportes unitarios. Datos del INEGI indican que el 51.71% de las personas de 12 años o más en Monterrey, utilizan automóvil para llegar a su lugar de trabajo, en comparación con el promedio nacional de 33.1%. Esta dependencia del automóvil contribuye significativamente a la congestión vehicular y a la contaminación ambiental.

Es una constante que con el cambio de las gubernaturas estatales, hayan nuevas propuestas para disminuir el tráfico, estas iniciativas incluyen la creación de segundos pisos en las avenidas más transitadas, establecer horarios de oficina escalonados para que haya una segmentación en la entrada y salida que no ponga como punto focal las 9:00 am y 5:00 pm, excavación de cerros para conectar puntos de la ciudad imposibilitados por áreas naturales e incrementos en el número de unidades públicas en circulación. Aunque cada propuesta ha tenido su beneficio, este ha sido insuficiente para equiparar el crecimiento poblacional, además de que pone en riesgo los pulmones verdes de la ciudad. Se nos está yendo la vida en el tráfico y las autoridades locales no han estado a la altura como ente resolutivo.

Más allá de los costos de oportunidad por el tiempo perdido, la crisis de movilidad tiene profundas repercusiones en la calidad de vida de sus habitantes. Los traslados generan estrés y reducen la disponibilidad de actividades personales; mientras que todos aspiran a tener un vehículo por comodidad y conveniencia, la franja social de personas que no están en posibilidades de adquirir un vehículo, empieza a rezagarse por la falta de acceso a mejores oportunidades, aumentando la brecha de desigualdad que de por sí ya está muy marcada en el país.

Ante esta problemática, el estado de Nuevo León anunció una inversión de 98 mil millones de pesos para mejorar la movilidad, incluyendo la ampliación del metro y un crecimiento de la flotilla de camiones ecológicos. Sin embargo, estas medidas deben ir acompañadas de una planificación urbana integral que priorice el transporte público y los espacios peatonales, además de que tales iniciativas han causado polémica por la ineficiencia en sus procedimientos como en dos casos recientes:

  • Líneas del Metro de Monterrey: Actualmente la ciudad cuenta con 3 líneas del metro, inauguradas en 1991, 1994 y 2021; en el Plan Maestro del Metro 2018-2030 del Sistema de Transporte Colectivo, se presupuestó la construcción de las líneas 4, 5 y 6 cuyas obras iniciaron en 2022, pero se han visto retrasadas por diversos factores como protestas de vecinos por la cercanía que tendría de sus viviendas, incumplimiento de avances con culpabilidad compartida entre estado y proveedores que ganaron la licitación e imponderables del clima.
  • Camiones Verdes: Era necesario un cambio en las unidades de rutas urbanas que transitaban desde los 2000s en Nuevo León, y aunque los autobuses verdes trajeron modernidad, han sido catalogados como ineficientes por la ciudadanía, teniendo menos capacidad de asientos, aire acondicionado intermitente y sistema de pagos que no acepta efectivo. La mayoría de las más de 1,800 unidades están bajo contratos de arrendamiento que no brindan un servicio completo de mantenimiento, por lo que un 24% de las unidades se encuentran inhabilitadas.

Podría parecer una buena idea el aumento de carriles en los puntos más colapsados, pero esto va en contra de la teoría de la demanda inducida, estableciendo que un aumento en la oferta vial crearía nuevos incentivos para el uso de las vialidades, incrementando la demanda de vehículos transitando, siendo solo una solución temporal, mientras que para un verdadero cambio a largo plazo se tendría que dar prioridad a corredores peatonales y transporte público que estimule a la población a usarlo en vez de individualizar los traslados (Human Transit, 2022).

Aunque haya cierta complicidad por parte de la autoridad en los males que aquejan a la sociedad, las culpas son compartidas, así como las entidades regulatorias tienen la obligación de recolectar tributos, invertir en infraestructura social y sancionar los malos comportamientos, también el ciudadano tiene la responsabilidad de saber el daño que causa su automóvil, los malestares ambientales que ocasionan el humo por hacer carne asada, la ignorancia de no separar adecuadamente los desechos y quedarse callado ante injusticias en vez de reclamar para exigir un cambio. El gobierno se compone de personas que pueden llegar a ser corrompidas, haciendo que el origen de los males provenga de factores externos dictados por la sociedad e internos por ambición personal. Nada nos exime de que cada uno de nosotros seamos igual de responsables en la omisión por no buscar un cambio que nos beneficie a todos.

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