Chulas Fronteras
Hay barruntos de tormenta para Samuel el mentirosillo, gobernador del Estado de Nuevo León, quien está a punto de ver sumado su nombre a la lista que encabeza Rubén Rocha Moya, ex de Sinaloa, acusados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos de activísima complicidad con el narcotráfico y la delincuencia que sí se organiza, no como otros.
Esta oficina, que equivale e incluye a la fiscalía federal, tiene una importante entidad que se llama Office of Foreign Assets Control. Desde ahí, afirman que la empresa CEGESA (Construcciones y Edificaciones Garza Elías, S.A.) avecindada en Anáhuac, Nuevo León, casi en la línea fronteriza, es una fachada, junto con otras 11 empresas bajo el mismo control de Gamaliel Garza García y su hijo Gamaliel Garza Elías, para lavar dinero ilícito del Cartel del Noreste, una derivación de los Zetas.
Ahora se entiende el enorme interés de Samuel García por el paso fronterizo de Colombia, cuya ampliación fue hecha por CEGESA. Al inicio de su gestión,ahí se firmaron contratos por sumas que van de los cien a los doscientos millones de pesos. Los firmó el entonces director de Codefront, del gobierno de Sammy, Marco Antonio González Valdés. Actualmente es el secretario de Desarrollo Regional y Agropecuario del gobierno de Samuel García.
Hay mucho más tela de donde cortar.
El departamento gabacho de justicia habla de 22 millones de dólares, para empezar. Para seguir, denuncia que el hipódromo La Molienda, en Nuevo Laredo es controlado por el cartel del Noreste, lo mismo que la cuadra San Dibanh, de caballos pura sangre que corren en pistas de California, Florida, y el de la Ciudad de México. Cifras de millones de dólares para la tintorería.
Me dijo además un pajarito, que el señor Garza García estuvo tras la “dación en pago” de siete hectáreas en el carísimo municipio de San Pedro, que la oficina de abogados del padre del gobernador, Samuel García Mascorro, recibió a cambio de servicios fiscales, y luego quedó en manos del todavía gober para que hiciera su residencia.
Por ahora, aquí le dejo.
PILON : Mi querido Joaquín: En la entrevista que le hiciste ayer al imberbe Roberto Velasco Álvarez,(aunque tiene 39 años, yo no le he visto la barba), quien desde abril de este año supuestamente conduce la política exterior mexicana, él se mostró tal cual es: chiquito, elusivo y ratonero.
El joven no es Canciller, como tú le llamaste.
Para cancilleres, por ahí en la historia anda Otto Von Bismarck, Reichkanzler des Deutschen Reiches, autor de la primera unificación alemana, entre otras cosas. Sin embargo, en algunas embajadas de México que he conocido, existen empleados administrativos que se llaman cancilleres, pero su autoridad no llega a la de primer secretario; son más bien oficinistas.
Ahora, a propósito de ratonero, abro una pausa refrescante.
Desde febrero de 2011,el gato atigrado Larry (foto) tiene oficialmente el título de Chief Mouser of the Cabinet Office, y sí, vive en el número 10 de la calle Downing de Londres, casa y oficina del Primer Ministro de la Gran Bretaña. Y sí,claro, su nominal tarea es cazar ratones, y se conserva como un homenaje a las tradiciones medievales, o sea que es más bien de ornato. Como en Relaciones Exteriores. El animalito que más años ha durado en el cargo se llamó Peter III, que vivió ahí 16, y vio pasar a cuatro primeros ministros, de Clement Attlee a Douglas-Home, pasando por Churchill.
Volviendo al tema del muchachito este, me dirás, con razón, que su cargo no es de canciller ni de ministro: es secretario de Relaciones Exteriores y -con mayor certeza- que la fracción décima del artículo 89 de la Constitución establece que es el Poder Ejecutivo el que dirige la política exterior del país, con la aquiescencia del Senado. Ya me dirás si algún miembro de este Senado se atreverá a moverle una coma al dictado de doña Claudia.
Aclarado eso, el Maestro -así decía la pantalla- Velasco Álvarez interpreta muy bien la política chiquita y elusiva de México hacia el mundo: respaldando la dictadura de Nicaragua o diciendo que las relaciones con Estados Unidos se dan en el marco del respeto a las soberanías (que de aquí para allá es cierto), y que al discurso provocador de Trump, él sí le contestó. Con estadísticas.
