octubre 16, 2026

Casi 30 años destrozando la CDMX

En la Ciudad de México, el pasado es de la 4T: no hay a quien más culpar «Los males, cuando se prevén de lejos, se remedian pronto; pero cuando, por no haberlos previsto, se les deja crecer hasta que todos los ven, ya no hay remedio.»

— Nicolás Maquiavelo, El Príncipe, cap. III

CARLOS HERNÁNDEZ TORRES

LA REGLA

Desde 1997 la Ciudad de México ha sido gobernada por una sola corriente bajo dos siglas: Cárdenas, Robles, López Obrador, Encinas, Ebrard y Mancera por el PRD; Sheinbaum, Batres y Brugada por Morena.

Mancera gobernó con la misma estructura y clientela, por eso entra en la cuenta. Son veintinueve años, nueve jefes de gobierno y una sola regla: lo que se inaugura recibe dinero; lo que no se inaugura se pudre.

Un segundo piso tiene listón. Una línea de Metro tiene placa. Una Utopía tiene alberca y discurso. Una tubería reparada, un colector desazolvado o una escalera eléctrica que funciona no salen en ningún informe. Por eso no se hacen.

El resultado es una ciudad con inversión récord y deterioro récord de lo cotidiano: se inunda como a mediados del siglo pasado, pero vive peor —más congestionada, sucia, agresiva y extorsionada—, con calles que huelen a drenaje, banquetas con dueño y mafias engordadas por gobiernos que las necesitan para ganar elecciones. No es paradoja: es el método.

EL PUENTE Y EL ORIGEN

La historia empieza en la regencia de Manuel Camacho Solís (1988-1993) y su secretario de gobierno, Marcelo Ebrard. Camacho convirtió la negociación con organizaciones en método de gobierno. En 1993 prohibió el comercio en el Centro Histórico y levantó 27 plazas para reubicar a unos 10.000 ambulantes, pactando con los líderes. A los meses muchos volvieron a la calle: el programa fortaleció a los líderes, no sacó a los ambulantes.

Ebrard aprendió el oficio ahí. Siguió a Camacho cuando rompió con el PRI, declinó a favor de López Obrador en 2000 y entró a su gabinete. Fue jefe de gobierno en 2006. La corriente que llegó en 1997 no solo heredó el aparato corporativo de la regencia: absorbió a quienes lo operaban. El método de pactar con líderes en lugar de desmontarlos pasó en personas concretas.

En 1997 recibió intacto el aparato de ambulantes, colonos, transportistas y solicitantes de vivienda. El primer gobierno electo tenía legitimidad para desmontarlo; le cambió de dueño. La forma madura llegó con López Obrador y los segundos pisos: obra visible, útil para una minoría, inaugurada por tramos.

Inauguró también una manera de gobernar en la que la obra nueva es el mensaje y el mantenimiento un gasto sin rédito.

1.Desde diciembre de 2000 quedó lista la segunda herramienta: el Bando 2, que restringió la vivienda nueva a las cuatro delegaciones centrales. El suelo central se encareció, la vivienda popular se fue al Estado de

México y la ciudad creció en dirección contraria. Fue el primer ensayo de corregir el precio de la vivienda por decreto.

La tercera herramienta —la clientela— se volvió sistema. En 2004 los video escándalos mostraron la maquinaria: organizaciones que movilizan a cambio de gestión y dinero que circula entre contratos y operación política. Obra visible, decreto sobre el mercado y clientela: las tres siguen en uso.

LA LÍNEA 12: EL MÉTODO COMPLETO

Si hubiera que explicar estos años con una sola obra, sería la Línea 12. Ebrard la construyó e inauguró en 2012. Mancera cerró once estaciones durante veinte meses por incompatibilidad de vías y trenes. En 2021, bajo Sheinbaum, se desplomó un tramo elevado y murieron 26 personas; el peritaje independiente señaló defectos de construcción. Tres gobiernos, una obra: uno la inauguró, otro la cerró, el tercero no la mantuvo.

El resto del Metro sigue el mismo guion. La Línea 1 estuvo cerrada por tramos tres años. El presupuesto creció casi 60 % desde 2019, pero 80 de cada 100 pesos se van a operación; el mantenimiento mayor vive de sobras. El gasto en escaleras eléctricas cayó 77 % en un año y las averías subieron. La Línea 3 acumula más de 3.500 fallas en 2026 sin proyecto de intervención. Un solo día de protesta sindical costó 759 vueltas perdidas.

EL ASFALTO Y EL SUELO QUE SE HUNDE

Arriba de los segundos pisos, la ciudad encabezó en 2024 y 2025 el índice mundial de congestión de TomTom: 184 horas perdidas al año por conductor, a 17 km/h. Un cuarto de siglo después de la obra que prometía desahogar el tráfico, es la más congestionada del mundo.

Debajo, el bache. Desde 2019 el 62 % de la carpeta estaba en severo deterioro. El Bachetón parcha, no repavimenta; la siguiente lluvia reabre el parche. Se atiende uno de cada cuatro reportes. Hoy casi tres de cada cuatro capitalinos dicen que el bache es el principal problema de su ciudad, por encima de la inseguridad.

La capital se hunde en promedio 20 cm al año (hasta 40 en algunas zonas). El hundimiento rompe pendientes de drenaje y fractura tuberías. Agua, hundimiento y drenaje son un solo problema originado en la sobreexplotación del acuífero, del que sale cerca de dos tercios del abasto. Entre el 40 y el 50 % del agua se pierde en fugas. El dato era conocido con Cárdenas y sigue vigente en 2026. En 2024, con el

Cutzamala al 40 %, se habló de “día cero” y se publicó una lista de 284 colonias en tandeo. La respuesta no fue cerrar fugas, sino racionar.

El Atlas de Riesgos registra 325 puntos críticos de inundación. En 2026 el gobierno cuadruplicó la meta de desazolve: confesar que antes no se limpiaba.

LA CALLE TIENE DUEÑO

El comercio en vía pública muestra que el deterioro no es fatalidad, sino fórmula. En 2007 Ebrard aplicó la de su maestro: acordó con 33 organizaciones liberar el perímetro A del Centro y reubicarlas. Funcionó un tiempo; después la calle volvió a sus dueños. Las dos veces se negoció con los líderes en lugar de quitarles el control.

2.En diciembre de 2024 la alcaldesa de Cuauhtémoc denunció “kilómetros de tianguis” sobre Reforma, Juárez y Bellas Artes, vías de competencia del gobierno central. El comercio en Reforma creció 200 % en dos años; en el Centro, 300 % en uno. El gobierno ni siquiera tiene censo.

Cada vendedor paga cuota a dos o tres líderes, que responden a funcionarios, figuras políticas y grupos criminales. Territorio, cuota y protección: definición de mafia. Tras retirar puestos de la Alameda, los líderes cerraron Avenida Juárez; la respuesta fue negociar días de venta y ceder el fin de semana. Negociar cuotas es reconocerles la propiedad del espacio público.

La maquinaria la construyó el PRI, la perfeccionó Camacho y la corriente la heredó, consolidó y llevó consigo al cambiar de siglas. Nunca la ha desmontado: moviliza gente, llena mítines y opera elecciones.

Desmantelarla tiene un costo que nadie quiere pagar, menos rumbo a 2027.

Debajo opera el crimen organizado. El homicidio bajó de manera real y sostenida desde 2019; agosto de 2026 registró la cifra mensual más baja en dos décadas. Pero la extorsión alcanzó en 2025 su máximo nacional en una década y la capital está entre las tres entidades con más víctimas. La Unión Tepito extorsiona en el Centro, la Merced y el Eje Central. Los grupos no desaparecieron: matan menos y cobran más.

EL MONUMENTO AL INSUMO

Las Utopías son la versión más depurada del método. Se prometieron 100 (16 por año). A dos años ha ocho inauguradas y la promesa de 12 para diciembre: una décima parte de la meta con un tercio del sexenio. La oposición denunció inauguraciones con maquinaria aún en los predios; vecinos rechazaron que se ocuparan sus deportivos y parques.

El gobierno informa más de millón y medio de visitas en 2026. Visitas no son resultados: no existe evaluación independiente de efecto en salud, cuidado o violencia. El costo por unidad varía del simple al doble sin explicación. La auditoría llega con dos años de rezago. El riesgo no es solo lo gastado, sino lo que costará operarlas cada año, que nadie ha presupuestado más allá del listón. Del segundo piso a la Utopía, la lógica es idéntica: medir lo gastado, no lo logrado.

DEL BANDO AL CATASTRO

Con la vivienda el método cambia de signo: en lugar de inaugurar, se decreta. El Bando 2 intentó corregir el precio del suelo restringiendo dónde construir. En 2024 se topó el aumento de rentas a la inflación.

Brugada anunció 14 acciones contra la gentrificación y propuso elevar el tope a la Constitución local.

Mientras, la vivienda nueva suma 13.000 unidades; el resto son mejoramientos.

La segunda pinza llegó con la Ley General para el Fortalecimiento y Armonización Catastral y Registral.

Formalmente no sube el predial (las tasas son locales), pero actualiza los valores catastrales, base del impuesto. El aumento entra por la base. La brecha entre valor catastral y de mercado es mayor exactamente donde se dice combatir la gentrificación: Roma, Condesa, Juárez, Escandón, Polanco —el centro que el Bando 2 encareció hace un cuarto de siglo—. El arrendador formal quedaría con ingreso congelado y costo fiscal indexado al mercado. La consecuencia previsible es menos oferta, más venta e informalidad: lo contrario de lo buscado. La señal decisiva llegará con el paquete económico de 2027.

3.LA CUENTA QUE NO PUEDE IMPUTARSE AL PASADO

Morena y la 4T responden a todo lo que no resuelven con “el pasado”. En la capital ya no hay a quién señalar: el pasado es suyo —veintinueve años, nueve jefes de gobierno, más tiempo que cualquier regente—. Las fugas, el hundimiento y la clientela callejera eran herencia en 1997; en 2026 son obra propia, sostenida por omisión.

El método nunca fue gobernar la ciudad: fue organizarla. La estructura territorial, la gestión a cambio de movilización y el acarreo han funcionado exactamente para lo diseñado: ganar elecciones durante veintinueve años. Lo que no han hecho es impedir que la vida se degrade. Votos, sí. Agua, drenaje, pavimento y calle, no.

Prometieron igualar a la ciudad y en algo cumplieron. Hoy Las Lomas e Iztapalapa comparten el bache, la coladera que desborda, la tarde perdida en el tráfico y el puesto que se adueña de la banqueta. La brecha se cerró hacia abajo.

Y ahora quieren cobrar más. La voracidad recaudatoria entra por la base catastral. La burla es doble: se cobrará más al propietario justo cuando su casa está menos protegida. El despojo de inmuebles llegó a tal grado que el gobierno montó unidades especiales y reconoció que investigará a notarios, jueces y servidores públicos; de 1.032 casos, 388 resultaron posibles despojos. Un gobierno que no impide que le quiten la casa al contribuyente no tiene autoridad para cobrarle más por tenerla.

Las fugas se conocían en 1997. Los problemas de la Línea 12, en 2014. El hundimiento se mide desde hace décadas. Todos se previeron de lejos y ninguno se curó: no por falta de dinero ni de tiempo, sino porque curarlos no da votos.

Un gobierno se mide por lo que mantiene, no por lo que inaugura. Con esa vara, veintinueve años bastan para el veredicto: la corriente supo ganar la ciudad y nunca supo gobernarla. Es hora de que se vayan.

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