Inteligencia política: Juan José Rodriguez Prats
La mala historia es la que pretende convencernos de cómo debió haber sido el pasado. Esa no es historia, es ucronía, gravísimo y muy peligroso error (…) su ideología es superar a la realidad histórica
Javier Garciadiego
El retorno de Andrés Manuel López Obrador a los medios, de los que nunca permanece distante, me hace parafrasear a Cicerón: “¿Hasta cuándo abusarás de nuestra paciencia?”. No hay personaje en nuestra historia que haya prolongado su protagonismo por tanto tiempo. La tortura ha sido insufrible. Ahora nos presenta un panfleto más denominado Pueblo. Desde ahí el tufo a demagogia y narcisismo.
Hay que admirar su osadía. Es experto en el México prehispánico, en extracción petrolera, en economía moral, en derecho constitucional (con especialidad en las ramas electoral y judicial), en psicología social, en investigación policiaca, en ética, en religión y en muchas materias más. Un humanista mexicano que insiste en el aislacionismo y en la autocracia.
Confieso que leí sus primeros cinco libros, sobre todo Entre la historia y la esperanza donde relata la campaña en la que participamos como candidatos a la gubernatura de Tabasco: él por el PRD y yo por el PAN contra Roberto Madrazo (PRI).
Hago un paréntesis para mencionar el asunto de las 14 cajas que contenían los movimientos de las finanzas en las campañas del entonces partido oficial y que sumaban muchos millones de pesos, información validada por autoridades bancarias. Ahora, cuando los escándalos ya no escandalizan, Madrazo es quien denuncia a su eterno contendiente de enormes actos de corrupción.
Retorno al tema. Se acabó mi dosis de masoquismo para continuar leyendo a mi paisano. No es necesario, dice lo mismo. A mi edad no me puedo permitir el lujo de desperdiciar mi tiempo.
¡Qué manera de presumir el club de elogios mutuos! El mejor presidente que México ha tenido. Con dos años en el poder, la mejor gobernante del mundo. Los datos no sustentan esas afirmaciones; de acuerdo con todos los indicadores, cada vez estamos peor.
Se presume que trece millones de los menos pobres, los de la llamada pobreza multidimensional, dejaron de serlo por los apoyos sociales. En otras palabras, considera que regalar el dinero ajeno es característica de un buen líder. El aumento del salario mínimo es mérito de los patrones, no del gobierno.
A López Obrador le encanta la Cartilla moral de Alfonso Reyes. Lamentablemente es lo único que ha leído del egregio literato, autor de diversos textos sobre la inteligencia política a lo que me quiero referir, pues pareciera que ya no la requerimos.
Escribe don Alfonso:
Entiendo aquí por inteligencia al mutuo conocimiento, base única de toda concordia.
…buscar el pulso de la patria en todos los momentos y en todos los hombres en que parece haberse intensificado;
…pedirle a la brutalidad de los hechos un sentido espiritual…
Un pueblo se salva cuando logra vislumbrar el mensaje que ha traído al mundo.
Los conceptos claves de su ideario, según sus analistas, son una serie de principios en los que se coincide y le dan cuerpo a una doctrina. Condena con énfasis la improvisación, justo lo que caracteriza a la 4T. Esto puede confirmarse con quienes son designados en las distintas áreas de la administración pública. Ni por asomo reúnen las cualidades que los puestos requieren.
Reyes habla de congruencia: “…verificando el valor de la teoría en carne viva de la acción”. Insiste “En una organización cualitativamente nueva, y dotada como toda síntesis, de virtud trascendente. Otra vez un nuevo punto de partida”. Son “propuestas armonizadoras, integradoras, que propician la identidad creadora superando la bifurcación de la política y la antipolítica”.
Volviendo a nuestro expresidente, son entendibles sus exabruptos. Es un ser humano que aun cuando se esmere, no calla el reclamo. En lugar de dar las gracias debe pedir perdón.
