octubre 6, 2026

La soledad de México

Los resultados de las elecciones en Brasil prefiguran una mayor soledad de México en América Latina. La realidad se impone sobre la retórica

El 4 de octubre se celebraron elecciones para elegir presidente, legisladores, gobernadores y asambleas estatales. Compitieron 13 candidatos a la presidencia, sólo dos de ellos con posibilidades reales, el presidente Lula da Silva del Partido de los Trabajadores (PT), y el senador Flavio Bolsonario, del Partido Liberal (PL), hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

Ninguno superó el 50% de votos, por lo que el 27 de octubre irán al balotaje. Contrario a los pronósticos, Bolsonaro superó a Lula en la primera ronda con el 47.03% de votos contra 45.16 por ciento. Su movimiento obtuvo 17 escaños senatoriales, inclusive el de Michelle Bolsonaro, esposa de Jair, triunfos en el Congreso que prefiguran un control de la legislatura de partidos de derecha, que lograrían la mayoría calificada, gubernaturas importantes como Sao Paulo, donde ganó el conservador Tarsicio de Freitas con 60% y Paraná, que ganó Sergio Moro, el juez de la investigación de Lava Jato que llevó a Lula a la cárcel. Bolsonaro ganó en 15 de 26 estados. El PT mantuvo su cantera de votos en el nordeste de Brasil, la región más pobre.

En las interpretaciones sobre los resultados de esta primera ronda destaca el hecho de que el voto conservador es más difícil de identificar en los sondeos. Otras razones serían la decepción por el creciente costo de vida en Brasil y la edad de Lula.

La candidatura de Lula para un cuarto periodo presidencial a los 80 años no resultó atractiva para un porcentaje del electorado brasileño. Mostró su incapacidad de construir liderazgos más jóvenes y los límites de un caudillismo personalizado. Asimismo, las elecciones evidenciaron el agotamiento de un modelo progresista fundado en programas sociales y transferencias monetarias.

Estimo que la segunda vuelta la ganará Flavio Bolsonaro y que una remontada de Lula es muy difícil. Ello implicará una ulterior recomposición del panorama político latinoamericano, ratificando la tendencia hacia la elección de gobiernos de derecha en oposición hacia los gobiernos progresistas en el poder. Los gobiernos de derecha han centrado su narrativa y propuestas en la seguridad ciudadana y una mayor eficacia económica.

Sin embargo, en áreas clave es probable que Brasil mantenga políticas de Estado con matices en su implementación. Entre ellas está la política exterior. Brasil seguirá buscando ocupar un sitio permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Mantendrá sus relaciones comerciales con China. Sostendrá y probablemente aumentará los niveles de producción de Petrobras y de exploración en aguas profundas.

De ratificarse el triunfo de Bolsonaro, veremos un realineamiento de Brasil con las políticas de seguridad de EU y su probable incorporación al Escudo de las Américas.

México estará más solo en América Latina, aunque la presidenta minimice este escenario. La probable cooperación entre PEMEX y Petrobras será más complicada. Las divergencias en política exterior, en especial respecto a Cuba, Nicaragua y Venezuela se ampliarán.

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