El tiempo perdido no regresa ni se recupera: Tomás Trueba Gracián
Podemos hablar que los dirigentes y los militantes de Acción Nacional han dejado de actuar bajo los mandatos de la Doctrina y la ética que siempre caracterizó al PAN. Ese faro, del que hablaba Don Efraín González, que es la doctrina y los pilares del humanismo que alumbraban el camino a seguir lo apagaron.
Pronto olvidaron lo que Manuel Gómez Morín decía: “Nos hemos esforzado por reencender en todos los mexicanos el concepto verdadero de la política y del deber político. De la política como base para el Bien Común y no de la política como oportunidad de las más bajas satisfacciones y lucha feroz por el Poder y sus gajes más mezquinos ,complicidad y compadrazgo, traición.”
Lástima que esos dirigentes y miles de sus militantes de Acción Nacional dejaron a un lado los valores, la capacitación, la democracia interna, se alejaron y dejaron de escuchar al ciudadano para ver solamente sus intereses y hacer crecer sus apetitos personales. Olvidaron que la Patria será tan limpia, tan suficiente, tan clara, tan armoniosa y tan libre como nosotros lo seamos. Acción Nacional así como lo llevan ahora, si no hay cambio de rumbo, no podrá recuperar su liderazgo y su credibilidad, no volverá a ser distinto y distinguible.
El PAN era una oposición propositiva, siempre buscando el Bien Común, con estricto respeto a la dignidad de la persona humana. Hoy sus dirigentes y militantes ya no lo hacen, decenas de miles de sus militantes ni a ellos se respetan y permiten ser usados por caudillos, que se llaman líderes. Se les olvidó la razón de ser del PAN.
Acción Nacional es una organización permanente, es una gran institución, era un Partido Político auténtico, y había responsabilidad individual, hoy se perdió. Se ha olvidado que la grave y magnífica responsabilidad de decidir sobre la suerte de la Nación, recae sobre todos sus miembros, actuando con ética, libertad e inteligencia. Por eso es una obligación de militantes y dirigentes intervenir en la vida pública, mover las almas y crear ciudadanía, sin cercar su huertito personal de vanidades.
En 1949 Don Manuel nos daba una lección y nos ponía una tarea “Acercarse al pueblo” Ser del pueblo. Sentir, saber, vivir, siendo todos y cada uno el pueblo, la Nación. Eso que López Obrador usó como bandera para abusar del pueblo y lograr la tiranía, en el PAN desde 1949 existía. Hoy están la dirigencia y la militancia totalmente ajenos a esto. No van con la ciudadanía, no escuchan, no educan, no capacitan.
En este momento tan crítico para México llegó la hora de tener un propósito común que una en la labor conjunta infinitamente superior a los motivos personales de poder. Lo que se ha perdido, está perdido, pero en base a los fracasos y a los errores se puede aprender y corregir. Golpe de timón al rumbo equivocado y regresar al humanismo, a la ética, a la Doctrina para lograr el Bien Común. Para ganar elecciones primero hay que ganar la confianza de la ciudadanía y estar con ellos, para eso romper el caudillismo y el egoísmo.
