septiembre 7, 2026

SHEINBAUM Y SAMUEL: INSTITUCIONALIDAD EN TIEMPOS DE GUERRA POLÍTICA

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La fotografía de Claudia Sheinbaum y Samuel García juntos en Palacio de Gobierno, antes del acto presidencial en la Explanada de los Héroes, tiene mayor significado político del que aparenta. No porque exista evidencia de que hayan negociado candidaturas o la sucesión de 2027 —eso sería especulación—, sino porque ambos entendieron que, en el actual escenario de Nuevo León, la institucionalidad también es un mensaje político.

Sheinbaum llegó a un estado donde Morena está en plena disputa por la Coordinación de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación. Los aspirantes han tenido que mostrar unidad y “piso parejo”, mientras la dirigencia nacional mantiene bajo reserva los resultados de las encuestas y se aproxima la definición del perfil que encabezará la estrategia rumbo a 2027.

En ese contexto, la presidenta hizo algo políticamente inteligente: no convirtió su visita en un acto de confrontación contra Samuel García. Y el gobernador hizo lo propio: recibió a la presidenta, habló de coordinación y evitó utilizar el encuentro como plataforma partidista.

Pero hay otra realidad que no puede ignorarse.

Samuel mantiene una áspera confrontación con el Congreso de Nuevo León. Los vetos, las controversias y el proceso de juicio político han convertido la relación entre Ejecutivo y Legislativo en una disputa permanente. Apenas esta semana, desde el Congreso volvieron a cuestionar el uso de los vetos por parte del gobernador.

Por eso, la reunión adquiere una segunda lectura: mientras Samuel libra una batalla política dentro de Nuevo León, necesita preservar puentes con la Federación; y mientras Morena busca construir su proyecto electoral para 2027, Sheinbaum necesita evitar que su relación institucional con el gobernador de MC se transforme en un nuevo frente de conflicto.

No hubo anuncio de alianzas. No hubo pronunciamiento sobre 2027. No hubo respaldo público a ningún aspirante.

Y quizá precisamente ahí estuvo el mensaje.

Sheinbaum y Samuel entendieron que pueden ser adversarios políticos sin dejar de ser interlocutores institucionales.

Irá viniendo iremos viendo como en una entidad acostumbrada a la confrontación, mantener abierta esa puerta puede terminar siendo más importante que cualquier discurso o bien, puede terminar en una confrontación pre electoral que en nada beneficia la contienda por la gubernatura

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