El advenimiento de los «Congales del Bienestar»
Pero la joya de la corona profética, esa que parecía un mal chiste de cantina y terminó impresa en el diario oficial, llegó directo desde la capital, patrocinada por la siempre creativa burocracia de la transformación.
Cuando en la Mesa Grillera que encabeza y conduce el compañero Salvador Borrego, cada martes de 1130am a 130pm y se transmite en FaceBook, se bromeaba con que el gobierno terminaría subsidiando la vida nocturna bajo el concepto de los «Congales del Bienestar», la gente se reía de «risa loca».
Nadie imaginó que la realidad superaría a la parodia. De pronto, la Directora de Cultura de la Ciudad de México, Ana Francis More decidió que la mejor manera de honrar la obra literaria de la nación era abrir el primer cabaret público del país. ¡Y nada menos que en la última morada del mismísimo poeta Ramón López Velarde!
La poética nacional cambió de rumbo:
• Donde antes se recitaba «La Suave Patria», ahora el plan institucional incluía la rima del talón y la pista.
• Donde se estudiaba el dolor del alma, el nuevo manual de la Secretaría sugería que era mejor sanarlo con un espectáculo de cabaret folclórico y diversidad incluyente.
• Aunque la ola de protestas de los intelectuales indignados obligó a la funcionaria a recular a medias —prometiendo mantener la poesía en el eje— el concepto de la «comedia de revista pública en los cabarets » quedó sembrado en el imaginario colectivo. La Mesa Grillera lo volvió a hacer: como los SIMPSON .
• Lo que comenzó como un chiste sobre cómo el gobierno administraría la bohemia terminó rozando el presupuesto oficial.
Al final, la narrativa que nos queda es la del triunfo del sentido común de la grilla frente a la solemnidad de las oficinas de gobierno.
Mientras los estrategas diseñan andamiajes discursivos frágiles para salvar gobernadores, desviar juicios políticos o justificar cacerías de brujas, los viejos lobos de mar de la Mesa Grillera de Salvador Borrego se limitan a observar.
Ellos saben que en este país la política no es una ciencia exacta, sino un gran teatro de variedades donde los muertos resucitan a ganar elecciones y las secretarías de Estado terminan montando carpas.
La próxima vez que en la Mesa Grillera se prediga algo absurdo, no se ría; mejor vaya preparando el boleto, porque seguro se vuelve decreto.
