Walt Whitman y la historia de «¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán!»

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Alguna vez di clases de literatura y fue cuando conocí a poetas imprescindibles, uno de ellos es Wal Whitman, quién además fue escritor, ensayista y periodista, y hoy 31 de mayo a 207 años del nacimiento quiero compartir con ustedes algunas reflexiones.

Whitman es considerado uno de los poetas más influyentes de la literatura universal y una figura clave en la transformación de la poesía moderna.

Nacido en West Hills, Long Island, Nueva York,Whitman rompió con las formas poéticas tradicionales de su época y desarrolló un estilo innovador basado en el verso libre, la celebración de la individualidad y una profunda conexión con la naturaleza y la experiencia humana.

Escribió el poema ¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán! en 1865, poco después del asesinato del presidente Abraham Lincoln, por la profunda admiración que le tenía.

En el poema, Lincoln aparece representado simbólicamente como el capitán de un barco. El barco simboliza a Estados Unidos, mientras que el «terrible viaje» representa la Guerra Civil. Cuando la nave finalmente llega a puerto y la victoria parece asegurada, el capitán yace muerto sobre la cubierta.

Por eso, el poema contrapone dos emociones:

  • La alegría colectiva por el fin de la guerra.
  • El dolor personal por la muerte del líder que hizo posible esa victoria.

Fragmento emblemático

¡Exultad, oh costas, y sonad, campanas!
Pero yo, con paso doliente,
Recorro la cubierta donde yace mi Capitán,
Caído, frío y muerto.

Les comparto el poema completo.

¡Oh capitán, mi capitán!


¡Oh capitán, mi capitán!
Terminó nuestro espantoso viaje,
El navío ha salvado todos los escollos,
Hemos ganado el codiciado premio,
Ya llegamos a puerto, ya oigo las campanas,
Ya el pueblo acude gozoso,
Los ojos siguen la firme quilla del navío resuelto y audaz,
Mas, ¡oh corazón, corazón, corazón!
¡Oh rojas gotas sangrantes!
Mirad, mi capitán en la cubierta
Yace muerto y frío.¡Oh capitán, mi capitán!
Levántate y escucha las campanas,
Levántate, para ti flamea la bandera,
Para ti suena el clarín,
Para ti los ramilletes y guirnaldas engalanadas,
Para ti la multitud se agolpa en la playa,
A ti llama la gente del pueblo,
A ti vuelven sus rostros anhelantes,
¡Oh capitán, padre querido!
¡Que tu cabeza descanse en mi brazo!
Esto es sólo un sueño: en la cubierta
Yaces muerto y frío.Mi capitán no responde,
Sus labios están pálidos e inmóviles,
Mi padre no siente mi brazo, no tiene pulso ni voluntad,
El navío ha anclado sano y salvo;
Nuestro viaje, acabado y concluido,
Del horrible viaje el navío victorioso llega con su trofeo,
¡Exultad, oh playas, y sonad, oh campanas!
Mas yo, con pasos fúnebres,
Recorreré la cubierta donde mi capitán
Yace muerto y frío.

Ese poema mucha gente lo recuerda gracias a la película «La sociedad de los poetas muertos» protagonizada por Robin Williams. En una de las escenas más recordadas, los estudiantes se suben a sus pupitres y pronuncian la frase «¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán!» como muestra de respeto y admiración hacia su profesor.

Desde entonces, el poema ha quedado asociado no solo a Lincoln, sino también a la idea de rendir homenaje a líderes, maestros y personas que inspiran a otros.

Aquí les dejo la parte de la película que me hace llorar de emoción

https://youtu.be/BfjyJfgAKJs?si=5qmuA7f4B-cYBkp

¿Hay algún líder por el que te pondrías de pie o como decimos en el Norte, te quitarías el sobrero?

Además de este poema te recomiendo «Canto a mí mismo» , que explora la identidad, la individualidad y la conexión con la naturaleza. «Oda a la alegría», un poema que celebra la alegría y la unidad de la humanidad.

Nos seguimos leyendo.

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