Prioridad; construir una narrativa opositora: Gustavo Vicencio
“Los que cuentan las historias gobiernan la sociedad” Confucio.
En la reciente encuesta realizada por Latinus, bajo la conducción de la consultora y politóloga Lorena Becerra, podemos constatar que el teflón que ha cubierto a morena por largos 8 años parece que está llegando a su fin. Los principales hallazgos son:
- Fuerte caída en la aprobación presidencial: la popularidad de Claudia Sheinbaum pasó del 80% (marzo 2025) a 59% (mayo 2026)
- Descenso en la valoración de morena: la opinión positiva bajó del 71% a 57% en el mismo periodo
- Percepción de pérdida de control: alrededor del 68% considera que la presidente no tiene el control del país y que la situación se está saliendo de control
- Seguridad y desempeño: 63% opina que el gobierno está fracasando en reducir delitos comunes (robos y asaltos)
- Vínculos con el crimen: 63% cree que los políticos de morena han recibido dinero del narcotráfico, mientras que el 42% piensa que morena tiene más vínculos con el crimen organizado que otros partidos.
- División sobre continuidad de gobierno: 47% considera que morena debe dejar de gobernar y 47% que debe continuar.
- Lo que está haciendo bien el gobierno es: programa de apoyo a adultos mayores (91%), mejorar los salarios y creación de empleos (58%)
- Lo que está haciendo mal: combatir la inseguridad común y el crimen organizado con aprobaciones del 33% y 36 % respectivamente.
Esta información es oro molido para la oposición. Se podría pensar que tendría que hacer muy poco para ganar las elecciones en el 2027. Desgraciadamente la realidad es más complicada que eso. Cuando vemos en la misma encuesta la intención de voto para PAN, PRI y MC, con respecto a diputados federales, vemos que los porcentajes están bajísimos: 18%, 13% y 15%, respectivamente. Ni juntos logran estar cerca de morena. La tarea más urgente para estos partidos será contestar dos preguntas: ¿Por qué la baja en la aprobación al gobierno morenista no se traduce en votos para la oposición? Y ¿Qué hacer para revertir esta situación?
De entrada, van dos ideas: Uno. La oposición sigue arrastrando pasivos propios que no han sabido revertir. PAN, PRI y MC han convivido en la percepción pública con prácticas políticas cuestionadas, escándalos y, en algunos casos, vacíos de liderazgo o propuestas difusas. Para muchos electores el intercambio simple “si cae Morena, voto por el PAN/PRI/MC” no es atractivo porque esas fuerzas no han logrado construir una narrativa renovadora que distinga su oferta de lo que se critica de Morena.
Dos. El efecto marca-morena sigue vigente. Aun con caídas en imagen, morena conserva una estructura de base, redes clientelares y reconocimiento que amortiguan pérdidas hacia la oposición. El partido ha institucionalizado políticas sociales visibles (programas sociales, beneficiarios identificables), lo que genera lealtades que no se rompen inmediatamente por la mala gestión percibida en otros rubros. Esa “reserva de voto” permite que la sangría en aprobación sea en gran medida voto de protesta y no traslado neto a competidores.
Conclusión: La baja en la aprobación del oficialismo es real y políticamente significativa, pero no basta para presuponer un traspaso automático de apoyos hacia PAN, PRI o MC. Mientras la oposición no resuelva sus propios déficits de credibilidad, narrativa y coalición, y mientras la estructura de base de morena y sus programas sociales sigan ofreciendo anclas a su electorado, el descontento tenderá a traducirse en volatilidad, abstencionismo o rechazo difuso más que en un auge opositor. Para transformar ese desgaste en oportunidad, la oposición necesita algo más que críticas o solo sentarse a esperar a que la situación del país se siga deteriorando. Urge reconstruir confianza con propuestas concretas en seguridad, rendición de cuentas y política social. Tener un mensaje claro, simple, pegador, esperanzador, sobre todo enfocado a lo que requieren más las y los ciudadanos en sus comunidades: empleo formal bien remunerado, servicios públicos eficientes, comunidades en paz donde puedan convivir sin temor al crimen, centros de salud cálidos y con medicinas, vías y transporte público seguros.
Es decir, están dadas las condiciones para lograr el cambio de rumbo que requiere México. Es responsabilidad de las oposiciones, partidista y sociedad organizada, encontrar puntos de encuentro. No dejemos pasar esta oportunidad. Con una narrativa coherente, hay que salir a convencer a la ciudadanía a ras de calle, con trabajo constante, permanente, machacador. La gente lo sabrá valorar.
