Se buscan líderes
Es común en las reuniones de los grupos socio políticos y aún en las económicos
que, al discutirse sobre los problemas locales y nacionales, se haga la pregunta
toral sobre ¿qué líder se tiene o se pudiera tener, que quiera y sepa enfrentar el
cúmulo de riesgos a los que se enfrenta el País o el Estado? La conclusión más
pesimista es la de que no se tiene un líder reconocido que encabece un movimiento
político y social que pudiera lograr el cambio que se necesita; pero otras opiniones
sostienen que sí los hay, principalmente en el ámbito empresarial, aunque los
nombres que se mencionan no convencen a la mayoría, y al analizar los liderazgos
políticos de los Partidos, tampoco aparece alguno con suficiente aceptación.
Como el conjunto de problemas nacionales solo se han estado difiriendo por la
Presidente Sheinbaum, habría que enfocarse en la búsqueda de liderazgos
estatales, dispuestos a enfrentar, por lo menos localmente, la inseguridad, la falta
de empleos, el desorden en los servicios públicos, el deterioro del clima, una
educación en constante retroceso, los problemas de salud, etc., razones que llevan
a considerar no la búsqueda de un líder, sino la búsqueda de varios líderes, de una
pléyade de líderes, regulares, buenos y mejores, que tendrán que ser muy valientes
para enfrentar no sólo a un gobierno amenazante dispuesto a conservar el poder a
toda costa, sino también a enfrentar a los carteles y grupos delincuenciales que,
gracias a la política de “abrazos no balazos”, crecieron y se apoderaron de
territorios, pueblos, economía y control con las armas y el dinero del narcotráfico.
Se requieren varios líderes, ya sea para encabezar a los partidos políticos, o para
que acepten ser candidatos a gobernador, presidentes municipales, diputados
locales y diputados federales, que sean o no políticos, empresarios o dirigentes
sociales; profesionistas, comerciantes, artistas y deportistas; jóvenes, de mediana
edad, adultos mayores y hasta de más edad; no necesariamente ricos, pero sí que
convenzan a quienes tienen con qué, pero no quieren correr riesgos; ¿es tiempo de
alguien muy combativo o muy conciliador?, más bien a alguien que sepa qué
batallas enfrentar y cuáles evadir.
Como dicen Michel Porter en sus libros sobre Ventajas y Estrategia Competitiva y
Al Rics y Jack Trout en La Guerra de la Mercadotecnia, hay 4 formas de pelear una
guerra de mercadotecnia (o una campaña electoral) y son: La defensiva, la ofensiva,
el flanqueo y la guerra de guerrillas; sostienen que realmente sólo el líder tiene la
opción de jugar a la defensiva y lo que los demás deben hacer es no permitirle que
pase a la ofensiva; en este caso, Morena estará a la defensiva en la mayoría de los estados y moverá todos sus recursos legales, extralegales y también los ilegales.En una guerra a la ofensiva se requiere concentrarse en un solo punto, buscando
las debilidades del enemigo, olvidarse de atacar en todo el frente y menos en donde el líder es más fuerte, por ejemplo, olvidarse de atacar sobre el reparto de recursos a la población.
El flanqueo es otra táctica, buscando elementos de novedad y exclusividad, ser
sorpresivos, reforzando ahí donde se empieza a tener éxito y abandonando donde hay resistencia.
En la “guerra de guerrillas”, (táctica que por cierto los delincuentes han estado
jugando contra el ejército mexicano), como decía Mao Tse Tung: “si el enemigo
avanza, nosotros retrocedemos; si el enemigo acampa, nosotros merodeamos; si el
enemigo se cansa, nosotros atacamos y si el enemigo retrocede, nosotros
perseguimos”; en una guerrilla no hay que actuar nunca como el líder y retirarse
apresuradamente si se requiere. Según los autores, “de cada 100 compañías, una
debe jugar a la defensiva, dos a la ofensiva, tres deben flanquear y 94 deben ser
guerrilleras”
.
Se requieren líderes que atiendan a estas circunstancias, que sigan una estrategia,
que ayuden a eliminar inseguridades, miedos y confusiones, que den buen ejemplo
a sus seguidores, porque “el reto de los líderes de este siglo es poder guiar, dirigir
e interactuar con gente más preparada, más informada y más exigente” y su éxito
en una campaña o en el gobierno,
“será proporcional a su capacidad de administrar
los talentos de su equipo”
.
Se buscan líderes que impulsen a más líderes, no sólo seguidores; líderes que
mañana tomen la batuta y continúen la tarea.
En resumen, se buscan “líderes de la luz que contrarresten a los líderes de la
oscuridad, de la indiferencia, la anarquía y la ilegalidad”, porque hay que estar
seguros que los buenos son más que los malos.
